jueves, 16 de marzo de 2017

MACRI RATIFICA ESTRATEGIA Y ESPERA PUJA COMERCIAL.


      Por Rubén Rabanal/Ámbito.- El gobierno cree que el conflicto salarial con docentes entró en una fase final. Se endurece el núcleo de Gobierno. El Presidente está convencido de que ganará la pelea. Cambios en el gabinete refuerzan el triunvirato. El mundo viene para pedir que no se mire sólo a China. Mauricio Macri ratificó ayer desde la residencia de Olivos cada uno de los pasos de la estrategia que el gobierno viene siguiendo para domar la política salarial de este año, paso indispensable en los razonamientos antiinflacionarios oficiales. El presidente le dedicó casi los mismos argumentos a cada uno de los visitantes que pasaron por la oficina de la jefatura en Olivos. Así Macri, y el Gobierno más intimo que lo rodea, están convencidos que la puja con los docentes entró en un punto de inflexión por debilitamiento lógico de la protesta y, en especial, por la división entre gremialistas.
El Gobierno evaluó ayer que hubo una clara distensión de la protesta sobre todo en el interior de la provincia de Buenos Aires en comparación con los municipios del conurbano más cercanos a la Capital Federal donde se identifica el núcleo más politizado por el kirchnerismo en toda esta crisis. La persistencia del dúo María Eugenia Vidal-Macri en la puja por los salarios docentes que es clave para fijar parámetros para el resto de las paritarias de este difícil año electoral. ya comenzó a tener algunos brotes, al menos en la visión oficial. La estrategia será completa si Romina del Pla tiene una performance honorable en la interna por el control de Suteba que mantiene con el preceptor Baradel. La victoria el PRO la ve más cerca que el resto de Cambiemos; a excepción de Elisa Carrió que, como ya se dijo, tiene que cumplir cada vez con mayor asiduidad su rol de apoyo al Presidente en las causas más difíciles, aunque no tenga solucionado aún su futuro político que sigue rebotando entre dos fronteras. A esos pensamientos del macrismo se sumaban ayer algunos reconocimientos importantes. El Gobierno debió reconocer que en un año electoral la demora en la reglamentación de la Ley de Emergencia Social terminó transformándose en otro error evitable. 


Demasiados ya; de haberla reglamentado con principio de ejecución, el Gobierno podría haberle tapado de boca al menos a buena parte de los dirigentes que hicieron salir a la gente a la calle en los últimos días generando un caos inútil en la Ciudad de Buenos Aires que incomoda más al votante de Macri que se siente desilusionado con las promesas de campaña que a cualquier otro. El Gobierno reconoce la demora y hasta le dio la razón ayer a Juan Grabois, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, en ese tema, para mandarle un mensaje pacificar directo al papa Francisco. El Gobierno en esto pagó un costo político doble: aceptar la distribución de $30.000 millones en tres años a esas organizaciones en una ley que le fue arrancada mediante extorsiones y ahora soportar el cachetazo de no haberla puesto en marcha. Fuera de los muros de Olivos se culpa al triunvirato de Gobierno (Marcos Peña, Gustavo Lopetegui y Mario Quintana) por la demora en distribuir fondos. Sale libre del brete Carolina Stanley, a quien hasta los piqueteros ponen en el sitial de víctima de los recortes de esos triunviros. 

Ayer también se los hizo responsables por la salida de Carlos Regazzoni del PAMI; aunque ese giro argumental también sirva para pasar a un segundo plano los serios problemas de provisión de servicios y medicamentos que venía registrado el organismo. Mientras todo eso sucede, el Gobierno intenta seguir con sus problemas. En menos de una semana llegarán a Buenos Aires el secretario de Estado del Ministerio Federal alemán para Transporte e Infraestructura Digital, Rainer Bomba y el Deputy Trade Minister de Gran Bretaña, Greg Hands. Habrá mucha tarea para Susana Malcorra. Son los primeros ministros clave en áreas de negocios que vienen de visita al país y lo hacen en parte como respuesta a toda la ola de licitaciones que los chinos vinieron convalidando en el país. Macri hasta ahora ha renegociado algunos acuerdos pero esencialmente refrendó todo lo que Cristina de Kirchner firmó con los grupos chinos. El mundo mira algunos de esos movimientos como una desmesura en un solo sentido, para un país que está llamando inversores de todas los puntos cardinales. En esto haría falta una aclaración final. Los chinos no son todos iguales. Los que mantienen contratos en el país, como Power China o Crec (China Railway Group Limited) son los que siguen manteniendo conversaciones en el país y ya lo hacían con Florencio Randazzo por el tema trenes y con Franco Macri como socio en emprendimientos. La discusión se anticipa no será fácil.

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