La típica envidia a los poderosos. Por haber encontrado petróleo al punto de convertirse en uno de los principales exportadores del mundo. De una existente y exitosa diplomacia. De que de vez en cuando lo invitan a sentarse en la mesa de los grandes. Envidia de la historia personal de Lula. Del inmenso desarrollo industrial, sumamente expancionista. Por la dialéctica del presidente carioca, que cuida sus empresarios como el oro y muchos pobres lo aman. De la capacidad arrolladora de la gestión. Por la popularidad estable de Lula da Silva. Por cierto grado de soberanía, equilibrio y mesura. Brasil no las tiene todas consigo pero convengamos que tan mal no le está yendo. Suena un tanto infanto-patético la confesión pública de Cristina de Kirchner, refiriéndose a su envidia de los empresarios brasileños o de que Brasil tenga esos industriales. Aunque sabemos que envidia a todo el Brasil. Es decir, en realidad lo que debe aborrecer, es la situación de la Argentina. Recordemos que ella y su marido, contribuyeron a crearla. Entre otros, pero siempre es bueno hablar de lo actual. Para no oficiar de cazafantasmas, mientras lo concreto y evidente es una losa sobre nuestra cabezas.HANNAH ARENDT
En 1951, Hannah Arendt escribió: "El sujeto ideal de un régimen totalitario no es el nazi convencido o el comunista comprometido, son las personas para quienes la distinción entre los hechos y la ficción, lo verdadero y lo falso ha dejado de existir".
domingo, 7 de septiembre de 2008
MAMA EU QUERO
La típica envidia a los poderosos. Por haber encontrado petróleo al punto de convertirse en uno de los principales exportadores del mundo. De una existente y exitosa diplomacia. De que de vez en cuando lo invitan a sentarse en la mesa de los grandes. Envidia de la historia personal de Lula. Del inmenso desarrollo industrial, sumamente expancionista. Por la dialéctica del presidente carioca, que cuida sus empresarios como el oro y muchos pobres lo aman. De la capacidad arrolladora de la gestión. Por la popularidad estable de Lula da Silva. Por cierto grado de soberanía, equilibrio y mesura. Brasil no las tiene todas consigo pero convengamos que tan mal no le está yendo. Suena un tanto infanto-patético la confesión pública de Cristina de Kirchner, refiriéndose a su envidia de los empresarios brasileños o de que Brasil tenga esos industriales. Aunque sabemos que envidia a todo el Brasil. Es decir, en realidad lo que debe aborrecer, es la situación de la Argentina. Recordemos que ella y su marido, contribuyeron a crearla. Entre otros, pero siempre es bueno hablar de lo actual. Para no oficiar de cazafantasmas, mientras lo concreto y evidente es una losa sobre nuestra cabezas.
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