martes, 16 de mayo de 2017

CUANDO ESTALLÓ EL ESCÁNDALO, HEBE DE BONAFINI FUE A PEDIRLE PROTECCIÓN A CESAR MILANI.

      Por Claudio Savoia/Clarín.- En 2011, cuando la pelea entre los Schoklender destapó el negociado con el programa Sueños Compartidos, la titular de Madres visitó dos veces al entonces jefe de inteligencia del Ejército, y ascendente operador K. La inesperada foto de Hebe de Bonafini y el general César Milani, en diciembre de 2013: "La acusación contra Milani la inventó Lanata", dijo Hebe cuando los procesos contra el general avanzaban en la justicia. La tarde caía sobre una Buenos Aires tan tibia como la de ahora, con el otoño que se demoraba en las copas de los árboles todavía vestidas de ocre. Transcurría mayo de 2011 y la campaña presidencial empezaba a palpitarse, cuando una pelea a los gritos entre Sergio y Pablo Schoklender en las calles de San Telmo encendió la mecha de un escándalo gigantesco: las sospechas de que el programa oficial de construcción de viviendas sociales del que participaban las Madres de Plaza de Mayo, Sueños Compartidos, era vehículo de un robo millonario al Estado. Apabullada por las noticias, Hebe de Bonafini pidió consejo en el Gobierno. Y se fue con un nombre inesperado: César MIlani, general del Ejército y jefe de inteligencia de esa fuerza, ascendente espada en el esquema de poder subterráneo del kirchnerismo. Pese a su historia de rebeldía, Hebe obedeció. Y esa tarde de otoño tardío visitó por primera vez al "7", como le dicen en la jerga al jefe de los espías militares por el piso de su despacho en el edificio Libertador.

 Clarín pudo terminar de confirmar la versión esta mañana, con fuentes del Ejército, ex directivos de la AFI y un viejo simpatizante K. Y la información -que ya circulaba en los ámbitos de inteligencia- se completó con una segunda reunión entre Bonafini y Milani, también por la tarde y en ese mismo 2011, pero ya en invierno. Los puños de la justicia aún no golpeaban la puerta de la titular de Madres, y mucho menos la del influyente general, que dos años después logró coronarse como jefe del Ejército, ante el asombro de la oposición a Cristina y la incomodidad de muchos de sus militantes. Junto con el jefe de Reunión Interior de la ex SIDE, Fernando Pocino -a quien también se vio junto a Bonafini-, y el titular de la policía bonaerense, Hugo Matzkin, Milani conformaba el trípode con que Carlos Zannini buscaba contrapesar la influencia de Antonio "Jaime" Stiuso, director general de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia. La carta blanca para que el general se lanzara al espionaje interno y con fines políticos -doblemente ilegal- estaba asegurada. Las dos sigilosas reuniones de Bonafini y MIlani que hoy revela Clarín -en las que se discutió parte del blindaje kirchnerista a la jefa de las Madres- fueron el antecedente secreto de la no menos sorprendente reunión pública entre ambos, como parte de una entrevista de Bonafini al ya jefe del Ejército con confesa vocación "nacional y popular" -es decir militancia ultrakirchnerista- para la revista de las Madres "Ni un paso atrás", ilustrada con una foto de ambos sonrientes. 

 Aquel reportaje, con el que MIlani buscó blanquearse definitivamente de las sospechas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura que finalmente terminaron llevándolo a la cárcel este año, se tituló "La Madre y el general", y reflejaba un cariñoso diálogo entre representantes de instituciones históricamente enfrentadas devenidos en fuertes aliados políticos. "Jamás, nunca, ni torturé, ni maté, ni estuve. Las calumnias e injurias vertidas sobre mi persona por parte de multimedios monopólicos y dirigentes políticos opositores al gobierno nacional han buscado exclusivamente perjudicar a la Presidente (Cristina Kirchner) y tratar de impedir que el Ejército participe activamente de un proyecto nacional", decía entonces un ofendido MIlani. "Yo estoy con esto de que me acusan por los Derechos Humanos y entonces pienso, si voy a un acto no vaya a ser cosa de que me puteen todavía", se lamentaba. "Hebe, con ayuda de ustedes, el Ejército está dispuesto a ir por todos los cambios y yo quiero ser el más transgresor". Sonriente ante tamaño atrevimiento, Hebe había devuelto el favor recibido cuatro años antes.

PÁGINAS VISTAS, HISTORIAL COMPLETO

Buscar este blog