sábado, 17 de marzo de 2018

HETERODOXO Y GRADUALISTA: EL PENSAMIENTO DEL "HOMBRE NUEVO" DE LA ECONOMÍA MACRISTA.

Vladimir Werning, el Secretario de Coordinción
Económica de la Jefatura de Gabinete. 

       Por Carlos Burgueño/Ámbito.- El funcionario es defensor de la garantía del crecimiento y la reducción de los déficits gemelos como primeros pasos para controlar la inflación. Tiene la experiencia de 22 años en el JP Morgan. Heterodoxo. Defensor visceral del gradualismo. Impulsor desde diciembre del año pasado de la nueva escala de valorización de las metas económicas de la economía: crecimiento del PBI, recorte constante de los déficits gemelos y, finalmente, como consecuencia de lo anterior, disminución de la inflación. Creyente de la inclusión social en el programa económico. Megaexperto en los mercados financieros internacionales. Mentor del fin del retraso cambiario y de la actualización del valor de la divisa. Y, fundamentalmente, un gran optimista sobre el potencial éxito del programa económico de Cambiemos. Todas estas características convirtieron a Vladimir Werning, hoy subsecretario de Coordinación Económica de la jefatura de Gabinete, en el principal referente del macrismo y el consultor más escuchado por los cuatro verdaderos referentes del poder en el oficialismo: Mauricio Macri; el jefe de Gabinete, Marcos Peña y los dos vicejefes Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Desde hace meses, concretamente desde diciembre, el poder político y económico de la Argentina comenzó a escuchar cada vez más atentamente a este exasesor de Alfonso Prat Gay en el tiempo en que éste fue ministro de Hacienda y Finanzas en el inicio del Gobierno de Mauricio Macri.
Y que cuando el Presidente decidió prescindir de los servicios del ex diputado nacional, una voz amiga (un exministro con llegada al jefe de Estado) le alertó que ese técnico de nombre ruso podría ser un recurso más que valioso en el futuro del Gobierno. Como Werning ya había tenido algunos contactos, con consejos y opiniones exitosos con Quintana, éste le hizo un lugar en el listado de asesores oficiales de la entonces ya poderosa jefatura de Gabinete. Antes había sido Prat Gay el que convenció a Werning de volver al país e incorporarse al elenco de Cambiemos. Ambos se conocían de los tiempos en que compartían actividades en Wall Street. En el caso de Werning, su experiencia acumuló 22 años en JP Morgan, donde llegó a las máximas responsabilidades como referente de operaciones con títulos públicos de America Latina. Y como muchos en los listados de adherentes de Cambiemos, a fines del kirchnerismo fue de los que consideraron que había llegado el momento de hacer las valijas, abandonar Nueva York y comenzar una experiencia en el complicado sector público argentino. Hijo de matemático, su rol en la entidad financiera norteamericana fue la de analista económico, especializándose en el diseño de escenarios económicos y políticos de los países latinoamericanos donde luego los traders de JP Morgan debían operar. Desde hace más de una década cuenta que comenzó a adaptar su pensamiento económico desde cierta ortodoxia a una heterodoxia, a partir de la convicción que las teorías liberales extremas son imposibles de aplicar y socialmente inaceptables para la población. Y que cualquier plan económico exitoso debe primero seguir a los lineamientos que permita la política. En este sentido, aseguran quienes los conocen, sigue la vieja máxima de las ciencias sociales que afirman que la economía sigue a la política, y no al revés. En jefatura de gabinete se lo describe como un hombre muy serio. 


Apasionado. De hablar rápido y permanentemente de economía y que a cada problema le añade la solución. Y, lo más importante, en todo momento refiere a que las soluciones no deben incluir sacrificios inútiles en la población. Además, hace insistentes referencias a la situación política de la Argentina actual, coincidiendo con la visión duranbarbista que mientras la referente opositora sea la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, habrá lugar para aplicar reformas macroeconómicas y ajustes fiscales. Werning es un defensor del gradualismo diseñado originalmente por Prat Gay, y de la visión sobre que las reformas que debe impulsar Mauricio Macri requieren seis años más hasta llegar a un país con variables macro equilibradas. Sobre la inflación, es de los que defienden el plazo para 2020 para lograr el ansiado 10% anual promedio. En noviembre de 2017 fue de los primeros en cambiar de estrategia y fomentar el cambio de metas inflacionarias, flexibilizando el 17% anual que el Gobierno se había fijado para el año pasado. Según su criterio, el orden de prioridades que debe tener la política económica macrista de estos tiempos, es algo diferente al de algunos del "resto del equipo económico". Considera, como el propio Macri, que lo primero que hay que garantizar es que la economía crezca año tras año y no desesperarse por las tasas chinas. 

Según su visión, el ritmo del 3% para 2018 y los años posteriores, es la mejor garantía de un país de manejo económico serio. La diferencia más importante con sus colegas economistas de Cambiemos surge en el segundo criterio de importancia. A diferencia de la inflación (a la que ubica en un tercer pero importante lugar), para Werning es fundamental enviar a los mercados el mensaje concreto de una disminución gradual y efectiva de los déficits gemelos: fiscal y comercial. Hombre de Wall Street, sabe que estas son las variables que determinan el termómetro tomado en el exterior por los potenciales prestamistas al país. Si los déficits no bajan, las necesidades de financiamiento continuarán en los mismos niveles que la actualidad (o peor aún, en aumento), y la percepción de riesgo será cada vez mayor. Si este ritmo no baja en lo que resta de 2018, el panorama sobre la Argentina desde el exterior no mejorará. Será luego, a consecuencia de la baja de los déficits gemelos, que la inflación comenzará a ceder por tendencias naturales y con credibilidad por parte de los operadores locales y extranjeros.