viernes, 3 de marzo de 2017

"SI LE TUERCEN EL BRAZO A VIDAL Y A MACRI, LA INFLACIÓN NO SERÁ 17%".


      Por Ámbito.- El ex funcionario del BCRA confía en que cumplan las metas fiscales. En la tradicional entrega de El Economista del Mes el análisis de la coyuntura estuvo a cargo de Gabriel Rubinstein, quién advierte sobre los riesgos de volver a descoordinar las paritarias de otras medidas, como los tarifazos.
1| ¿Qué margen tiene el Gobierno para ser duro en las paritarias, como por ejemplo ante gremios como los docentes? 


 Los salarios docentes, en promedio, como lo demostró (la gobernadora bonaerense) María Eugenia Vidal en las discusiones no perdieron contra la inflación. La propuesta oficial es muy justa: 18% y recuperar desfasajes si la inflación supera el 17%. Ahora bien, el factor extorsivo de no inicio de clases es algo a lo que los gobiernos no le han encontrado la vuelta para enfrentar. La posibilidad de que haya voluntarios que reemplacen a las docentes huelguistas me parece una idea más que interesante. El año pasado el Gobierno estaba contento del arreglo logrado con tal de que comenzaran las clases. Pero tal arreglo fue una de las causales del gran desvío en las metas de inflación. No se puede dar aumentos del 35%, tarifazos del 150% y pretender que la inflación sea menor al 25%. Fue un grave error del Gobierno semejante descoordinación. 

 2| ¿Es adecuado el nivel de las tasas de interés del BCRA? 

 Las tasas de interés del BCRA, deberían ser superiores (un par de puntos) a la devaluación esperada, y más bien neutras en relación con la inflación esperada, a los sumo un par de puntos positivas. Pero no cargaría las tintas en un único objetivo (cumplir meta de inflación), ni en un solo instrumento (tasas de interés). Si el Gobierno es "blando" en paritarias, no es lógico exigirle al BCRA que sea demasiado "duro" en tasas para compensar tal blandura. 

 3| ¿La anunciada mejora fiscal vendrá de la mano del PIB o debe haber más ajuste? 

 El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, lo explicitó: hay que bajar sustancialmente los subsidios. Esto tiene un costo: fuerte aumento de tarifas, impacto sobre el IPC, más reclamos salariales y dificultades para cumplir la meta inflacionaria. Pero si no se baja el déficit de la forma anunciada, los riesgos de "cortes" en el financiamiento crecerían y tampoco llegaríamos a la verdadera gran meta inflacionaria del 5% en pocos años. Ya tuvimos una pequeña muestra con el inicial efecto Trump: los bonos argentinos fueron los que más bajaron en ese momento. Las dudas sobre el crecimiento económico y sobre las posibilidades de bajar el déficit sin duda explican gran parte de ese comportamiento. 

 4| ¿Qué tan preocupante sería no cumplir las metas inflacionarias? 

 Argentina no es Alemania. Si allí la inflación pasara del 2% anual al 5% anual probablemente tumbaría al Gobierno. Acá, el kirchnerismo llevó una inflación heredada del orden del 5% al 25% y ganó las elecciones con el 54% de los votos. Y Macri dijo que en 2016 la inflación sería del 20%, fue de casi el doble, y ahí estamos. Se puede demostrar que mientras los salarios le ganen (o no pierdan) contra la inflación, la tolerancia social a la misma es grande. No me gusta que sea así, pero lo veo como un hecho. El BCRA está haciendo un encomiable esfuerzo para ayudar a que baje la inflación y se cumplan las metas, pero no alcanza con el BCRA. Si los docentes le tuercen el brazo a Vidal y a Macri, o gran parte de los gremios arreglan en torno del 25%, con tarifas aumentando en promedio en torno del 50%, no es de esperar que la inflación sea menor al 17%. 

 5| ¿En cuánto complica a la economía, entonces, no cumplir la meta? 

 Es lógico que en estos meses de alta inflación (por tarifazos y otros aumentos en regulados), el BCRA no baje la tasa. Pero si los salarios en lugar de aumentar 18% (indexables), empiezan a aumentar masivamente un 25%, y se vislumbra la imposibilidad de llegar al 17%, sería complicado que el BCRA suba las tasas para intentar cumplir cueste lo que cueste la meta del 17%. Probablemente no lo logre y podría resentirse mucho la recuperación del PIB que ya está en proceso. Si la inflación en 2017 termina en un 22% en lugar del 17%, claramente no es lo mejor, pero tampoco es grave. Y si la meta del 5% se obtiene en 2020 o 2021 en lugar de 2019, tampoco es grave. Es necesario un BCRA muy comprometido en bajar la inflación, cosa que ya tenemos. Pero creo que es un error tomar decisiones que conspiran contra la meta (por ejemplo salarios al 25%), y luego pretender que vía tasas reales de interés muy altas se intente cumplirlas. 

 6| ¿Cómo evalúa la marcha general de la política económica? 

 Argentina requiere que se cumplan tres "factores primos" para que la estrategia económica general que podríamos definir como "gradualismo conducente" hacia equilibrios más sustentables y productivos, tenga éxito: a) que el PIB crezca, digamos un 3% por año, ya que si no las dudas sobre la sustentabilidad económica y política de la "salida" del populismo arrecian; b) que el déficit fiscal baje (el 1% por año anunciado por Dujovne es una buena meta); c) que no haya un shock externo muy complicado, que aún bien encaminados los 2 puntos anteriores, nos dificulte demasiado el financiamiento externo necesario para años venideros. 

 7| ¿El Gobierno está encaminado para asegurar un sendero de crecimiento sostenido? 

 De mediano plazo, se requiere toda una serie de medidas de sesgo "productivista" que alienten la inversión y el desarrollo. El acuerdo por Vaca Muerta es tal vez el mejor logro en esa dirección. De corto plazo, asegurando que el consumo no se retrase. Entre otras cosas, esto requiere que no haya "baches salariales", donde el salario pierda contra la inflación. Por ejemplo, es muy bueno el acuerdo de María Eugenia Vidal con estatales, del 4,5% por trimestre, ajustable si la inflación supera el 17%. Pero mejor sería si hubiera sido más escalonado, empezando por ejemplo en 6% en primer trimestre y terminando 3% en el último. Parecen sutilezas, pero si en estos meses los salarios se retrasan (temporalmente) contra la inflación, puede haber un bache de consumo, afectando el PIB, y creando dudas sobre la actual recuperación. Más allá de los errores no forzados, sobre todo políticos pero también económicos, veo al Gobierno esencialmente bien orientado. Ojalá mejoren algunos diagnósticos, la coordinación, la gestión y la capacidad política para poder ir cumpliendo las metas que se ha propuesto, a las que adhiero plenamente.

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