viernes, 3 de marzo de 2017

LA POLÉMICA DECISIÓN DE LOS SCOUTS QUE ENFURECIÓ A LA IGLESIA:


      Por Juan Luis González/Noticias, Perfil.- La asociación está al borde de romper con los religiosos. La trastienda del cambio que llevó al arzobispo de Buenos Aires a decir que los Scouts defienden “hasta el aborto”. Lo que viene. Un reconocido historiador dijo una vez, en referencia a la incapacidad de una agrietada Unión Soviética de abrir su economía al mundo y a la vez mantener su sistema comunista: “El diluvio controlado no existe”. A pesar del anacronismo, parecería que los dirigentes de los Scouts locales tuvieron un problema similar y tampoco pudieron domar la tormenta.
Según recuerdan, fue en el 2012 cuando se empezó a hablar de lo que, media década después, los pondría al borde de la cisma con la Iglesia, conflicto que hoy paraliza a toda la asociación civil. En aquel año, en una reunión distrital de dirigentes juveniles, se mencionó por primera vez la idea de reformar el proyecto educativo, algo así como la carta magna de la asociación. Recién en el 2014 el tema llegó a la asamblea nacional, y un año después se votó la moción de transformar el texto en el 2016. “Sabíamos que iba a traer cola, pero no podíamos hacer nada: había una necesidad de las propias bases”, dice uno de los dirigentes de los Scouts. El 12 de noviembre del año pasado se juntaron, como todos los fines de año, los delegados que representan a los 165 distritos en que los Scouts dividen al país, más los dirigentes juveniles. Fueron un total de 600 personas que durante tres días discutieron, en el centro “Néstor Kirchner” de Ezeiza, diversos temas, y sobre todo uno. Un testigo de ese “debate intenso, pero muy democrático”, recuerda que al final llegaron dos o tres propuestas distintas sobre la frase que se iba a modificar, y los líderes de esos bandos se reunieron en privado durante dos horas antes de que salga la versión final. 


Los Scouts lograron algo que el Gobierno nacional todavía no pudo imponer: la decisión se tomó mediante el voto electrónico, y el resultado fue muy parejo –alrededor de 60 por ciento a favor y 40 por ciento en contra–. Es la primera vez desde 1996, cuando nació la asociación como tal, que se modifica el proyecto, aunque no deja de ser llamativo el hecho de que todo el problema nazca de la decisión de cambiar una sola línea de un texto de 32 páginas. Tampoco hay que pecar de ingenuidad: aceptar que las familias las forman “personas” –es decir, que pueden ser de hombres con hombres y mujeres con mujeres– atenta contra el corazón de la Santa Iglesia. Al día de hoy, la nueva versión del proyecto educativo no está cargada en la web de los Scouts por, según dicen, “falta de tiempo”. “Había que cambiarlo, era algo de otra época, sobre todo si la idea es querer formar personas que se integren a la sociedad y no que vivan por afuera, en una burbuja”, dice uno de los pocos scouts que se animó a hablar con NOTICIAS –la asociación incluso hizo un posteo en Facebook donde pedía que ninguno de sus miembros hablara con la prensa, algo que se cumplió casi como una orden militar–. 

Para los Scouts es crucial el apoyo eclesiástico. La Iglesia tiene Comisión de Pastoral Scout Católica (Copasca), que funciona dentro de la asociación como un órgano de supervisión, y cuya cara visible es el mismo Poli, un ex scout, que hasta mediados del año anterior dictaba cursos de “acompañamiento católico” para los muchachos de los pantalones cortos, y también para curas que trabajaban en sus parroquias con estos niños. Pero el dato más importante es que no sólo el 68 por ciento de los Scouts son católicos, sino que el 65 por ciento –según sus propios datos– de la totalidad de sus chicos usan las parroquias como lugar de encuentro semanal. Ambos números son relevantes: si casi 7 de cada 10 de sus miembros siguen los principios de la Biblia, ¿cómo ganó con el sesenta por ciento la propuesta de cambiar el estatuto? Y la otra duda, más importante, ¿a dónde irán más de la mitad de los niños que se quedan sin un techo para juntarse? Aguer, el obispo que disparó el escándalo, lo tiene muy claro. 

Recen por mí 

El futuro del dilema es una incógnita. La posición de Poli es desconocida para todos los jugadores. El cardenal, la máxima autoridad católica del país, es el “capellán” de los scouts –la persona designada por la CEA para ser el nexo entre las dos instituciones– y ha tenido públicas demostraciones de afecto en el pasado. Desde La Plata sugieren que implícitamente aprobó la filtración de su carta, aunque eso está lejos de cerrar con el perfil del religioso, que llevó el concepto “perfil bajo” a un escalón desconocido: en su primera semana en el Arzobispado de Buenos Aires cerró la oficina de prensa, y se jacta de no haber recibido jamás a un periodista. Además, en los papeles debería ser un soldado del Papa quien lo designó con el dedo para ser su reemplazante en la ciudad. ¿La difusión de la carta fue un tiro por elevación al Papa, rival histórico de Aguer? ¿Poli, quien en el texto llama “querido hermano Héctor” al obispo de La Plata, cambió de bando? ¿Tiene su propio juego? Hasta ahora Poli no recibió a los dirigentes de los Scouts, aunque mantuvieron intercambios privados y los últimos pronostican que una reunión podría darse en un futuro cercano. Ellos se llaman, por ahora, a un silencio cerrado. “No tenemos mucho para decir sino para hacer”, le dijo a NOTICIAS la vocera, María Julia Pichot. Todos los involucrados están más que pendientes de la próxima asamblea de obispos locales en abril, donde probablemente se zanje el asunto, y los Scouts quieren participar de esa actividad para dar a conocer su versión. Sólo un milagro de Dios salvaría la situación: pero es verdad que el que tiene contacto directo con él es argentino.

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