lunes, 20 de febrero de 2017

TRIACA Y CABRERA, UNA DUPLA EN EL OJO DE LA TORMENTA: POR DESPIDOS Y EL "TECHO SALARIAL", SON EL BLANCO DE LA C.G.T.


      Por Juan Manuel Barca/iProfesional.- Ambos ministros vienen de poner la cara en momentos de malas noticias. Uno lo hizo frente a los sindicatos. Otro, ante empresarios. Intentan contener los enojos de tal forma que no se ponga en riesgo la política inflacionaria y el plan de apertura comercial. Hasta ahora, con pocos resultados. Jorge Triaca y Francisco Cabrera se encuentran en el ojo de la tormenta. Se trata de las dos caras del Gobierno que en estas horas sufren las presiones más fuertes por el manejo de áreas sensibles como son el Ministerio de Trabajo y el de Producción.
Entre los dos, tienen la responsabilidad de mover las palancas de asuntos clave y que tienen repercusión en temas sensibles como salarios, empleo y comercio exterior. Y por ende, en la CGT. Su tarea más complicada es la de mostrar resultados. Con ese fin, la semana pasada relanzaron programas enfocados en generar empleo. "Junto con el Ministerio de Trabajo estamos evaluando 20 proyectos de inversión más que crearán 1.000 puestos para los trabajadores que necesitan reinsertarse", afirmaba Cabrera el martes a través de su cuenta de Twitter, en la que se lo ve vestido de traje y rodeado de operarios con overol. El problema que enfrentan los funcionarios es que las medidas de sus carteras son percibidas apenas como paliativos frente al deterioro continuo de los indicadores del mercado laboral que, según los cálculos de la CGT, registró 400.000 bajas en 2016. Ese es tan sólo uno de los motivos que explica la decisión del triunvirato de anunciar un paro en marzo y apuntar los cañones hacia Trabajo y Producción. Sus otras razones son el endurecimiento de la Rosada frente a las paritarias y el incumplimiento de los acuerdos firmados el año pasado. "Le pedí a Triaca que me nombre un solo puesto metalúrgico nuevo y no pudo. Tenemos 9.000 despedidos", afirmó esta semana el titular del gremio metalúrgico UOM, Antonio Caló. Frente a la sede laboral de Alem al 800, la semana pasada desfiló una fuerte protesta de los metalúrgicos para evitar el cierre de la fabricante de computadoras Banghó. La movilización iba a seguir rumbo hacia el edificio de Hipolito Yrigoyen, a metros de la Rosada, donde se encuentran las oficinas de Cabrera. Pero finalmente, el gremio y las autoridades acordaron que los 183 despedidos pasen a ser considerados suspendidos y cobren el 70 por ciento del salario. 


 Sin embargo, el descontento con Producción se pondrá de manifiesto el 7 de marzo, cuando los gremios industriales realicen su primera marcha desde que asumió Mauricio Macri, para reclamar por las cesantías y contra la apertura de importaciones. Ese es el otro blanco al que apuntó en los últimos días la conducción de la CGT, que sumó a su reclamo los problemas que arrastran las Pymes industriales. No es casual. Triaca y Cabrera son de los funcionarios con mayor exposición del Ejecutivo. Le pisan los talones al jefe de Gabinete Marcos Peña, su vice Mario Quintana y al ministro de Energía, Juan José Aranguren. Los dos están en la primera línea de fuego aunque tienen menor injerencia en la economía macro que el ministro Hacienda, Nicolás Dujovne. El "youtuber" mantuvo un perfil bajo tras el fallido ajuste a los jubilados para ahorrar unos $3.000 millones. En cambio, el ministro de Trabajo ocupó en las últimas horas el centro de la escena. Luego de nueve horas agotadoras de negociación y un segundo fallo judicial a favor del gremio, Triaca le dio el "ok" a un nuevo acuerdo entre el gremio bancario y las cámaras del sector, cerrado el jueves por la noche. 

 Se trata de una suba anual del 24% a partir de enero, que lleva el mínimo a $25.500 y se ajusta por inflación. No es un tema menor para el Gobierno: perfora la pauta salarial del 18% defendida por el Banco Central. Esa pauta es la que el Ejecutivo pretende generalizar, a partir del acuerdo de los estatales en la provincia de Buenos Aires. Desde el punto de vista oficial, este último acuerdo -que incluye una cláusula gatillo en función del índice de precios- va en línea con la meta inflacionaria fijada por el Banco Central. Y no sólo eso, sino que ese tipo de acuerdo ayuda a garantizar que la meta se cumpla, al no poner un exceso de presión monetaria. Sin embargo, el triunfo de los bancarios significó un golpe a esa postura. "Techo tienen las casas", ironizó Palazzo desde la sede ministerial, donde advirtió que su acuerdo podría servir de ejemplo para otras actividades. A cambio, se dejó sin efecto el paro anunciado por 72 horas y el entendimiento firmado en noviembre. Triaca lo había bloqueado porque preveía un adelanto a cuenta similar pero para el primer cuatrimestre, un piso que elevaba las expectativas más allá de lo previsto por las autoridades.

 Ahora, con el antecedente de que un gremio firmó por encima de la pauta "semi-oficial", el ministro tiene por delante la tarea de que las paritarias no se le vayan de control. El primer capítulo es el conflicto con los docentes. Respaldados por la CGT y CTA, los gremios nacionales salieron a rechazar días atrás la suspensión del consejo federal, un organismo que fija el piso salarial en todo el país. Fue la manera que encontró el Ejecutivo de descentralizar la discusión y traspasar a las provincias la tarea de sostener la pauta, aunque sin garantizar fondos. La tarea de Cabrera no es menos desafiante. Su Ministerio administra las importaciones y el comercio interior, dos políticas que quedaron en medio del fuego cruzado en estos días. En el primer caso, por el impacto del anuncio de la baja de aranceles a las computadoras importadas a partir de marzo de este año. Eso fue lo que desató la crisis en Banghó y otros fabricantes de electrónicos, como es el caso de Informática Fueguina. En paralelo, el anuncio de un plan que venía a "sincerar" el costo de los productos en los comercios tuvo resultados dudosos. "Precios Transparentes: sobre 12.000 bienes durables relevados por Elypsis en todo el país, el 58% de los precios bajaron un 7% promedio", afirmó Cabrera en su cuenta de Twitter. Sin embargo, lo que presentó como un logro tuvo su contracara: los valores por compras en cuotas aumentaron hasta un 70% en las cadenas de venta de electrodomésticos, según un informe de la consultora Integra-Go. 

 Nostalgias de los "Repro" 

El tándem ministerial, además, concentra el grueso de planes destinados a generar empleo formal. La semana pasada anunciaron la incorporación de la fabricante de heladeras Visuar al Programa Transformación Productiva (PTP). La empresa invertirá $960 millones en ampliar su planta en Cañuelas y absorverá 250 empleados despedidos en Banghó, Alpargatas y Electrónica Fueguina. El plan contempla subsidios para los trabajadores de las plantas que cierran y otro similar para el nuevo personal de las empresas que se expanden. En el caso de Visuar, los reincorporados cobrarán un seguro de desempleo ampliado equivalente al 50% del sueldo promedio del último año y serán capacitados. "Somos muy optimistas con las oportunidades que abre este programa", dijo el secretario de Transformación Productiva, Lucio Castro. Pero el programa no despierta entusiasmo en los gremios, más preocupados por el cierre de plantas y las importaciones. Apenas trascendió su lanzamiento en noviembre, la UOM lo comparó con un "subsidio a los despidos" por considerar que el Estado financiaba de ese modo a las empresas que se deshacían de personal. "Es todo distracción, es raro que abra una fábrica de heladeras mientras el resto cierra, ninguno va a aceptar esa propuesta porque es quedarse afuera con un subsidio para después ir a saber dónde", dijo Francisco "Barba" Gutiérrez, secretario de interior de CGT y dirigente de la UOM de Quilmes.

 Los sindicatos prefieren las suspensiones o el sistema de los "Repro", que se aplicaba en el gobierno kirchnerista. Así se lo pidieron a Triaca en más de una ocasión las entidades del sector textil. El Programa de Recuperación Productiva asiste a los trabajadores de las empresas que demuestran una situación de crisis con un subsidio equivalente a un salario mínimo y medio. La diferencia con el PTP es que bajo esas dos modalidades el personal se mantiene en lo formal dentro de la planta. En tanto, los gremios industriales acordaron el miércoles pedir al resto de la central obrera que el paro anunciado se realice el 30 de marzo. En el encuentro, además, se trazó un panorama desolador. Se habló la crisis de los sectores textil, plástico, caucho, panadero, gráfico y papelero, afectados por cierres de plantas e importaciones. Además, por estos días se conoció el cierre de Mefro Wheels, la única fábrica de llantas del país que tiene sede en Rosario, luego de que los 170 operarios de esa planta aceptaran la indemnización que propuso la firma de capitales alemanes, que equivale al 60% del monto total que le corresponde a cada empleado. 

 Optimismo con bajo rating 

Pese al clima sindical hostil, los ministros son optimistas. En la sede de Trabajo, reconocen que el año pasado "fue difícil para muchos argentinos", pero ahora perciben que la economía se encuentra en un "sendero de crecimiento y recuperación". Lo atribuyen a datos positivos como los que arrojan la construcción, el patentamiento de autos, las escrituras y las cifras de empleo. Según la cartera laboral, el trabajo registrado en el sector privado creció en el segundo semestre: en julio, 3.718; en agosto, 13.715; septiembre, 5.280; octubre, 20.594 y noviembre, 23.441. Las cifras surgen de la comparación con el mes previo y corresponden al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). La lectura contrasta con la pérdida de 127.905 puestos y el cierre de 5.147 empresas en los primeros nueve meses del 2016 que registró el INDEC en su informe de "Estadísticas de Registros Laborales", basado en las cifras del SIPA. "No, ese dato no lo tenemos nosotros. Nosotros seguimos lo datos del SIPA", respondió Triaca en una conferencia de prensa. Formado en la Universidad de San Andrés, el ministro viene de encabezar su campaña por la "empleabilidad". En enero visitó los trailers que dispuso en Mar del Plata para ofrecer a los jóvenes programas de empleo y capacitación en el armado de los CV. "Estamos tomando cada vez más chicos", sostienen fuentes cercanas al funcionario. Triaca, además, tiene en carpeta los proyectos de reforma laboral, que incluyen el blanqueo, pasantías y formalización de los planes sociales. Él y Quintana le entregaron los borradores a la cúpula de la CGT en enero pasado, pero desde entonces las conversaciones están congeladas, según confirman desde Azopardo. "No los van a poder sacar por decreto porque algunos proyectos implican cambios legislativos", advirtió el secretario de prensa, Jorge Solá. En los despachos de Cabrera también vislumbran un panorama alentador. 

Tanto para el empleo como para el nivel de actividad. "Los empresarios ya sienten que cruzaron el puente", afirma a iProfesional un colaborador cercano al ministro. El Presidente anunció el jueves que, pese a la pérdida de 100.000 empleos, se crearon 60.000 puestos de julio a diciembre. La cartera, además, es la principal promotora del acuerdo de productividad en el rubro automotriz, donde se busca reducir los costos -entre ellos los laborales- y reactivar la producción, para alcanzar la meta de un millón de vehículos. Pero la intención de las autoridades despierta resquemores en el sector sindical, sobre todo luego de que Cabrera le haya pedido a los dirigentes que "corrija" cualquier "rigidez" que evite la llegada de "inversiones" o permita generar empleo. En cuanto a las importaciones, los funcionarios de Producción niegan que haya una "avalancha". "El INDEC confirmó en enero que no fue tal. El ingreso de bienes desde el exterior cayó 7% interanual. ​Tuvimos un superávit de más de u$s2.100 millones en la balanza comercial", se defienden en el edificio de Hipólito Yirigoyen. La CGT no les cree. "Hay una mala administración del comercio. Lo que necesitamos para el desarrollo debe ingresar, lo que no entonces no tiene que entrar porque genera desempleo", afirmó uno de los miembros del triunvirato, Juan Carlos Schmid. Es otra señal de alerta para la estrategia del Gobierno en materia de empleo y producción. Dos áreas en las que Triaca y Cabrera tienen el desafío de presentar resultados. Sin embargo, los mismos por ahora no son alentadores. Las quejas de industriales y la resistencia gremial demuestran que ambos funcionarios están en el ojo de la tormenta.

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