HANNAH ARENDT

En 1951, Hannah Arendt escribió: "El sujeto ideal de un régimen totalitario no es el nazi convencido o el comunista comprometido, son las personas para quienes la distinción entre los hechos y la ficción, lo verdadero y lo falso ha dejado de existir".

viernes, 20 de agosto de 2010

EL VALOR DE LA POBREZA

Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma para el domingo 15 de agosto de 2010

La palabra “pobreza” hace ya varias décadas que está en boca de la política-social argentina. Desde los gobiernos se la viene usando como bandera de conquista electoral; la oposición la usa para denunciar errores gubernamentales y muchos empresarios encaran el tema de la pobreza en resguardo sus posesiones. En todos los casos los pobres padecen la pobreza-miseria porque son usados de una u otra manera y no son atendidos en su dignidad de personas humanas. Frente a esta ideologización política de la pobreza para recuperar la dignidad de los sumidos en la pobreza-miseria se impone una reflexión sobre la pobreza-virtud evangélica.

El tema de la pobreza tratado, con pensamiento cristiano, toca el fondo de la vida cristiana. A tal punto que, quién pretenda ser cristiano, ha de practicar la virtud de la pobreza; de lo contrario, se hace merecedor a lo que el profeta Isaías en nombre de Dios sentencia: “me honran con los labios pero su corazón está lejos de mi” Is. 29,13

La pobreza, en el cristiano, es una condición para su Fe en Jesucristo y su Evangelio. Es la opción por su causa, que es el reinado de Dios en la sociedad humana. Dios reina según Jesús cuando es reconocido como Padre de todos los seres humanos. Y esto acontece cuando los seres humanos se tratan fraternalmente en igualdad de familia de Dios. Por eso,que la pobreza que exige el Evangelio de Jesús va más allá de una liberación espiritual, o moral o ascética o política. Se trata de algo mucho más profundo y de opción definitiva para alcanzar vida eterna. Es decir de entrar o no entrar en el Reino de los Cielos. El que da sus bienes a los pobres, en fraternidad cristiana, hace una inversión de felicidad eterna. Por eso, la llamada de atención de Jesús a los ricos.Lc.6,24/12,21/16,19/18,23 Los alerta sobre la riqueza que poseen como un peligro de salvación eterna. Puede ser un gravísimo obstáculo para alcanzar la Vida en plenitud, si se aferran a sus bienes en acumulación sin límites o sin compartirlos con generosidad fraterna repartiendo en equidad de familia. Ayudar con lo que a uno le sobra…no es todavía virtud cristiana de la pobreza. También lo hacen por lástima o por algún propio interés quiénes acumulan bienes para sí con mentalidad capitalista u otros intereses ideológicos de poder político La pobreza cristiana, por el contrario, es signo de corazones motivados por el reinado de Dios y da la capacidad de amar con autenticidad a Dios y al prójimo. Les trascribo la enseñanza de S.Pablo sobre este tema que supera, aún, cualquier tipo de beneficencia solidaria. “No les estoy dando una orden. Solo quiero que sepan cómo ofrendan los hermanos en otras iglesias, para que Uds. puedan demostrar que su amor es sincero. Ustedes saben que nuestro Señor Jesucristo era rico, pero tanto los amó que vino al mundo y se hizo pobre, para que con su pobreza ustedes llegaran a ser ricos. Por el bien de ustedes, les doy mi consejo acerca de esto. El año pasado ustedes fueron los primeros en dar y, además , lo hicieron con mucho entusiasmo. Terminen lo que empezaron a hacer, y háganlo con el mismo entusiasmo que tenían cuando comenzaron, dando lo que cada uno pueda dar. Si realmente desean contribuir, Dios aceptará con agrado sus ofrendas, pues no espera que demos lo que no tenemos. Pero, no queremos que, por ayudar a otros, les falte a Uds. lo necesario. Lo que deseamos es que haya igualdad. Ahora ustedes tienen mucho, y deben ayudar a los que tienen poco. Puede ser que, en otro momento, ellos tengan mucho y los ayuden a ustedes, De esta manera habrá igualdad. Como dice la Biblia “ Ni le sobró al que recogió mucho, ni le faltó al que recogió poco” [1] En conclusión, la virtud cristiana de la pobreza es uno de los primeros signos de auténtico seguimiento a Jesús, porque capacita para amar con sinceridad, demostrado en el fraterno compartir cuánto se posee con quiénes se sepa necesitados. Donde reina la virtud cristiana de la pobreza, desaparecen las desigualdades sociales y la dignidad humana es mutuamente respetada. Solamente así se logra la igualdad ciudadana.

Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma

FUENTE: AICA

Entradas populares

ARCHIVO DEL BLOG