Por Silvia Mercado/infobae.-
Dividido el peronismo entre Scioli y Massa, Carrió está convencida de que su oportunidad es "ahora o nunca". Desconfiados, en el PRO no saben aún qué hacer con ella
Trátase de una guerra perdida en el 2001, y de un tributo que los vencedores le imponen a los vencidos cada cuatro años: ser deglutidos por alguna de las caras del peronismo, que parece disfrutar con someterlos a la insignificancia.
Parecido al disfrute que el rey Minos le impuso a la ciudad de Atenas tras su derrota, enviar siete doncellas y siete donceles cada nueve años al Laberinto de Creta para que sean devorados por el Minotauro. Cansado de las humillaciones, Teseo, el hijo del ateniense rey Egeo, se decidió a matar al Minotauro y logró formar parte de la comitiva de jóvenes. Le quedaba el problema de salir del laberinto, pero tuvo la dicha de enamorarse de Ariadna, una de las hijas del rey Minos, que le dio un hilo con el que fácilmente pudo encontrar la salida, después de terminar con el monstruo.
El hilo de Ariadna es la metáfora de la unión de lo distinto para superar lo que parecía imposible, de la riqueza que brinda la experiencia aprendida, lo que vincula el pasado con el presente, el deseo con la realización.
"Lilita" Carrió encontró su Teseo y está segura de poseer el hilo con el que entrar a las elecciones, derrotar al peronismo, y que todos puedan salir para regresar a la Argentina, nuestra Atenas nacional y popular, gobernarla y lograr así salir del laberinto. "Es ahora, que el peronismo va dividido entre Scioli y Massa, o es nunca", dice.
"LILITA" ENCONTRÓ SU TESEO, PERO TIENE EL PROBLEMA DE QUE TESEO NO ESTÁ ENAMORADO DE ELLA, O NO LO SUFICIENTE
Tiene el problema de que Teseo no está enamorado de ella, o no lo suficiente. Mauricio Macri teme que el amor de hoy se transforme en una trampa mañana. Que lo que fue construyendo con paciencia de ingeniero desde 1995, cuando se decidió a iniciar una carrera propia como presidente de Boca Juniors, se calcine bajo próximas llamaradas que la exótica Ariadna chaqueña lance desde esa bocota capaz de grandes verdades y enormes dislates, en proporciones similares.
Eso de que "a caballo regalado no se le miran los dientes" no califica hoy en el PRO. Nadie sabe dónde poner el amor de Lilita. Pasar de ser "la derecha", los "hijos de los ricos", "el límite" de la dirigencia política en general, a factor de debate furioso en la coalición liderada por la UCR no es algo para lo que estaban preparados. Desconfiados, miran la escena que no buscaron con la cara de quien se pregunta: "¿Y esto, con qué se come?".
- Sin embargo algunos referentes del PRO se ocuparon en destacar coincidencias con Carrió, ¿no es casi una bienvenida?, preguntó Infobae a un astuto conocedor de la vida interna del partido que gobierna la Ciudad de Buenos Aires.
- Si, pero son todos dirigentes vinculados a Gabriela Michetti. ¿Qué dijo Horacio Rodríguez Larreta, qué dijo Marcos Peña? Hasta que los PRO paladar negro no hablen, nada de lo que se diga es firme. Porque lo que existe es el temor a que "Lilita", desde afuera, empiece a intervenir en nuestra interna, rompiendo el equilibrio interno, respaldando a Gabriela como jefa de Gobierno de la Ciudad.
De nuevo, Lilita propone un hilo para salir del laberinto, una salida general a lo que considera es el problema de la Argentina, y le contestan con la huella, lo particular de la política del distrito, el problema local en sus infinitas circunstancias.
Dirigentes del Frente Amplio Unen analizaron la salida de Carrió en InfobaeTV
Gerardo Morales tiene la posibilidad de derrotar al peronismo y sus aliados en Jujuy. También la tienen José Cano en Tucumán, Julio Martínez en La Rioja, Eduardo Brizuela del Moral en Catamarca, Luis Naidenoff en Formosa, Eduardo Costa en Santa Cruz, Federico Sciurano en Tierra del Fuego.
Este grupo en condiciones de ampliarse le pide a la UCR que no se bata en las lides nacionales, que los dejen hacer alianzas locales con libertad. Es gente que dice que ahora es tiempo de fortalecer al radicalismo en todo el país, y prepararse para armar una candidatura competitiva en el 2019, con una capacidad económica y operativa que hoy, por cierto, no tienen.
O sea, piden quedarse en Unen sin hacer demasiado ruido, que disputen los que quieran las candidaturas nacionales, y poner todo el esfuerzo en mantener la UCR unida para la recuperación territorial. No les importa quién es el candidato a presidente del espacio, al que dan por derrotado frente a las maquinarias electorales que tienen Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli.
Julio Cobos encaja perfectamente con este escenario. A pesar de que podría ganar la provincia de Mendoza sin ningún esfuerzo, y de que sólo tiene un 5 por ciento de intención de voto a presidente en la mayoría de las encuestas, insiste con que sólo le interesa la competencia nacional. Tiene chances de ser el candidato a presidente de UNEN, aunque ninguna de ganar.
Por eso "Lilita" lo eligió como enemigo. Está convencida de que, sin su empecinamiento, la UCR ya le habría seguido los pasos hacia las internas abiertas del PRO, como lo está haciendo Ernesto Sanz. Reunida con su equipo de comunicación, pidió que lo "mataran" a Cobos en las redes sociales. Con poco resultado, decidió ir ella misma por él, primero vinculándolo con las importaciones de efedrina y luego insultándolo en un rincón de la Cámara de Diputados.
UN SECTOR DE UNEN CREE QUE ES MÁS RACIONAL RECUPERAR ESPACIOS DE PODER PARA LA OPOSICIÓN DE CENTROIZQUIERDA Y PREPARARSE PARA 2019
También se la agarró con Humberto Tumini, porque "es de Cobos" y con Hermes Binner, al que achaca el avance del narcotráfico en la provincia de Santa Fe. De Margarita Stolbizer no se animó a decir nada. De todos modos, sabe que Binner, Margarita y Tumini habían acordado realizar un encuentro para relanzar el Frente Amplio Progresista (FAP) ayer si la reunión de la UCR en San Fernando no terminaba con un comunicado avalando la continuación del espacio Unen.
Este grupo también piensa que el costo de ir por todo en el 2015, es decir, intentar ganar la presidencial, no sólo los desdibujará ideológicamente, sino que los expone a quedarse sin nada. Creen que más racional es recuperar espacios de poder para la oposición de centroizquierda de a poco, y prepararse para futuras batallas. O sea, comparten la visión de la UCR territorial.
Se quejan, y tienen razón, de que a Macri no le interesa quién gane en las provincias, porque está convencido de que si llega a ser presidente, negociará con cualquiera. "Es una visión porteña y egoísta, porque sólo trabaja para él y no hace ningún esfuerzo por terminar con los gobiernos feudales y mejorar la democracia", dicen.
¿Y Ernesto Sanz? Tanto él como su gente se mantuvieron especialmente callados desde la reunión de San Fernando. Trabajó para que la sangre no llegara al río, y lo logró, aunque no sabe por cuánto tiempo se mantendrá ese equilibrio inestable. En lo personal, al igual que los empresarios que lo respaldan, quiere una alianza con Macri que le dé al país una alternativa no peronista y que devuelva a la UCR al gobierno nacional. Pero no desconoce los riesgos de tupacamarizar al radicalismo.
Como en los tiempos del peronismo original, cuando Juan Domingo Perón se negó sistemáticamente a generar espacios de diálogo y reconocimiento, salvo que se domesticara a sus dictados, la oposición no peronista viene pasando la década K con grandes dificultades. En esa época, Perón exhibía su poder metiendo presos a los opositores en cárceles comunes, como le pasó a Ricardo Balbín, Cipriano Reyes, Alfredo Palacios o Federico Pinedo. Además, les negaba toda posibilidad de hablar por los medios y su ministro del Interior, Angel Borlenghi, mandaba la policía montada a los mitines, porque tampoco quería que hicieran actos en la calle.
Estos años no fueron tan gravosos, claro, aunque casi todos los opositores tienen experiencias de persecución para relatar, desde escuchas ilegales hasta seguimientos, pasando por amenazas telefónicas e insistentes requisitorias de la AFIP. Sumados al constante ninguneo del Gobierno, que nunca los convocó para conocer su opinión o intervenir en los asuntos en debate, a la oposición le quedó poco más que resistir y respaldarse en los medios de comunicación que se mantuvieron independientes del poder, ya que no tuvo la posibilidad de influir en política alguna.
Nada de esto evita que la población se queje porque la oposición no pueda articular una respuesta coherente frente al kirchnerismo y muestre un camino unificado para derrotarlos en las urnas.
También en esto hay dos grandes visiones entre los opositores. Una dice que los votantes de Unen en primera vuelta irán automáticamente a Macri en la segunda vuelta. Otra, asegura que hay que apurar el tranco, porque el ganador de las generales será el que más votos saque en las PASO, en el sentido de que las PASO funcionarán como primera vuelta. O sea, que no habrá segunda vuelta.
¿Quién tiene razón?
¿Los que prefieren armar una sólida estructura territorial en todo el país en el 2015, para competir con fuerza propia en el 2019? ¿O los que eligen ir por la presidencia de la Nación en el 2015 para no darle tiempo al peronismo a que se haga nuevamente del poder?
El italiano Carlo Ginzburg dice que, aunque parezcan contrapuestos, lo que nos ayuda a orientarnos en el laberinto de la realidad, el hilo, y las complejidades que acontecen en los territorios, las huellas, están necesariamente relacionados. Él es un experto en huellas, en los detalles que de lejos parecen inescrutables, pero su experiencia como historiador le permitió comprender que elegir entre una visión (del estudio de la historia) y otra es como pedirle a un niño que pregunte si quiere más a mamá o a papá. Después de muchas derrotas frente al Minotauro, tal vez el hilo y las huellas aprendan a caminar juntos. O no. Nunca se sabe.