jueves, 6 de julio de 2017

DE VIDO Y EL JUEZ DE DE VIDO, LOS DOS EN APUROS.

 Luis Osvaldo Rodríguez

      Por Ricardo Roa/Clarín.- El magistrado Rodríguez puede ayudar o hundir al ex ministro K. Si uno se guía por la historia del juez Rodríguez, la moneda está en el aire. O casi. Ha hecho unas cuantas cosas para pensar que va a ayudar a De Vido más que avanzar contra De Vido. Pero el momento no es justamente propicio para salvar a De Vido. El fiscal Stornelli le ha pedido que plantee al Congreso el desafuero del ex ministro y que lo meta en prisión. Ha probado que De Vido montó una increíble y fenomenal estafa contra el Estado en la mina de Río Turbio.
Un De Vido auténtico: gastó $ 2.600 millones en un tren que no funciona y pagó comisiones imposibles de verificar. Y todo usando de pantalla a una universidad pública para triangular compras y saltar controles legales. Es difícil hacer la vista gorda frente a todo esto. Pero no es imposible. Rodríguez es un juez federal nombrado por Cristina. Era o sigue siendo amigo de Jaime Stiuso, que supo ser jefe formal de los espías del kirchnerismo y jefe informal de jueces de Comodoro Py. Y Rodríguez era o sigue siendo amigo del camarista Sergio Fernández, hermano menor de Javier, que era y ya no es operador clave de los Kirchner en la Justicia y puso o ayudó a poner muchos jueces. Después de romper con Cristina, Stiuso rompió o se alejó de Rodríguez. Dicen que fue porque le dio la espalda en un problema personal. Stiuso había denunciado que fue amenazado en un restorán por Guillermo Greppi, quien se presentaba como dueño de una mutual, aunque las mutuales no tienen dueño. 


Encubría en realidad una cueva financiera con nombre de remedio o de ONG: Propyme. El financista del kirchnerismo Greppi fue allanado varias veces. La última, por policías enviados por el juez Oyarbide. En medio del operativo Greppi pidió ayuda a su amigo Carlos Liuzzi, pariente y mano derecha de Zannini. Liuzzi llamó a Oyarbide, que frenó el procedimiento. Fue denunciado por encubrimiento y el juez Rodríguez, amigo de Stiuso, lo absolvió. También a Greppi. Dicen que a pedido de Zannini. El fiscal no apeló los sobreseimientos. Bingo. Lo que no hizo ese fiscal lo hizo hace un año la Cámara, que revocó el fallo. Rodríguez no forma parte de la logia Justicia Legítima. Sus amigos en Comodoro Py son Sebastián Ramos y Martínez de Giorgi, el mismo que acaba de darle una mano a De Vido en la causa por el escándalo de Sueños Compartidos. Dictó la falta de mérito, aunque el ex ministro había urdido toda la operación. De Vido ha sido y quizás siga siendo el personaje del kirchnerismo más protegido en Comodoro Py. 

Puso como abogado a Fredy Lijo, el hermano de Ariel, uno de los jueces más influyentes del que dicen que acá responde a Lorenzetti y afuera, al Papa. Ahora también lo tiene a Julio Virgolini, que fue juez y también defensor de Yabrán. Trabajos que otros abogados envidiarían sólo por los honorarios. A De Vido siempre le sobró tiempo para cultivar la relación con los jueces. Al final del cristinismo colocó en la ex SIDE a Olazagasti, uno de sus ayudantes todoterreno para que sea el enlace con Comodoro Py. Con poder y caja como ningún otro, De Vido ocupó demasiados espacios y siempre desprolijamente. Tuvo dos laderos semiocultos para ordenar el desorden. Uno, Roberto Dromi, un campeón que privatizó YPF para Menem y la reestatizó para Cristina. Otro fue el jefe de Legales Rafael Llorens. En ese pantano debe moverse el juez Rodríguez: entre ayudar a De Vido o hundir a De Vido. Y debe moverse rápido. Porque si hay algo que esta vez no puede hacer es no hacer nada.

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