sábado, 24 de junio de 2017

TRAMA PETROLERA: LA CONFLICTIVIDAD Y COSTOS POR LAS NUBES HOY OBLIGAN A OTRAS PROVINCIAS A "SUBVENCIONAR" A SANTA CRUZ.


      Por Patricio Eleisegui/iProfesional.- El kirchnerismo cargó duro contra YPF por acotar su operatoria en la provincia, pero en el sector se conoce que la actividad ostenta indicadores negativos desde la estatización de la empresa. El factor gremial se "llevó puesta" a Sinopec y desalienta las inversiones. Las diferencias con Neuquén. La política metió la cola y culminó enrareciendo la discusión en torno a una actividad económica que se desmorona por vicios propios. La primera piedra la lanzó la ex presidenta, Cristina Kirchner, al vincular el persistente malestar social en Santa Cruz con la "disminución de las actividades de YPF", entre otras cuestiones.
Con esa afirmación como bandera, lo que siguió era previsible: el avance de los gremios para forzar públicamente a la estatal a dejar en stand-by su plan de achique, producto de las dificultades para operar en esa provincia. Pero hay una parte que no se dijo, pero que también explica el entramado de complicaciones que enfrenta el sector: Santa Cruz, la tierra de Alicia y de Cristina, es la zona menos atractiva de todo el mapa hidrocarburífero de la Argentina. "Hay una batalla política que no deja ver la realidad técnica y económica, que hace que esa provincia se haya tornado un lugar inviable en términos de producción", afirma Emilio Apud, director de YPF y referente indiscutido de esta actividad. En su visión, lo que ocurre en esa zona de la Patagonia es el resultado de haber persistido en un modelo extracción deficitario, por el que se pierden millones día a día. "Lo único que persigue ese modelo es darle perpetuidad a los beneficios obtenidos en tiempos de otra dirección gubernamental", asegura a iProfesional. 


 Las estadísticas sustentan sus dichos: la tierra de los Kirchner viene acumulando indicadores negativos para esta actividad desde hace más de 5 años. Los relevamientos del Observatorio de Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC) dan cuenta de que se ubica detrás de Chubut y Neuquén en el ranking de producción petrolera. Además, perdió el segundo lugar entre los productores nacionales por reiterados inconvenientes operativos que datan, al menos, de 2012. Pero OETEC va más lejos: Santa Cruz es la única provincia que registra caídas sucesivas en sus estadísticas hidrocarburíferas desde que YPF fuera estatizada: 

 - 2013: (-1,1%) 

 - 2014: (-3,1%) 

 - 2015: (-2,2%) 

 - 2016: (-5,1%) 

 Estos descensos, indicaron a iProfesional distintos analistas, responden a dos factores que, en principio, pueden resumirse en: 

 1. - Tipo de petróleo: es pesado y apenas puede ser procesado en la Argentina, por lo que debe ser colocado en el exterior. Esta clase de crudo es conocido en el mercado como "Escalante". 

 2. - Sobreproducción global: la mayor oferta de crudo de mejor calidad -conocido como "medanito"- le restó aun más protagonismo. La menor demanda, combinada con costos en alza (producto de haber sobredimensionado las estructuras en épocas K) fueron empujado a la salida a varias empresas. Este último punto explica en gran medida qué es lo que está ocurriendo hoy día y cómo es la realidad petrolera de Santa Cruz. 

 Hasta mediados del año pasado, la mayor actividad recaía en dos empresas: la china Sinopec -30% de la operatoria- y la estatal YPF (40%). Detrás se ubicaban Pan American Energy (PAE), con una porción del 14% y Compañía General de Combustibles (CGC), controlada por Eduardo Eurnekian, con otro 13%. El 3% restante quedó en manos de firmas menores. Sinopec cambió el escenario Este reparto se rompió por completo con la retirada de Sinopec -hoy mantiene una presencia menor en Santa Cruz-, que optó por mudar sus pertenencias a otros territorios. En consecuencia, buena parte de la mano de obra cesante y el pelotón de proveedoras de la asiática pasaron a depositar sus esperanzas en YPF. La estatal, sujeta a un proceso de revisión de su estructura operativa y en permanente evaluación de sus costos, lejos estuvo de satisfacer esas expectativas. A partir de entonces, se hizo más fuerte la presión sindical, ya que sus líderes entienden que la solución pasa por un flujo de inversiones más intenso por parte de YPF. Los argumentos omitidos por los sindicalistas y opositores políticos corresponden a verdades harto conocidas dentro de la misma industria. Por ejemplo, que Sinopec "bajó" el grueso de sus equipos al no poder "bancar" una operatoria sujeta a costos que duplicaban a los de cuencas como la neuquina. 

 Esto, producto de una coerción gremial mucho más inflexible que las existentes en Chubut o en la misma Neuquén. "El año pasado, la compañía totalizó 200 días de conflictos con los sindicatos. Eso terminó cansando a sus directivos, que durante el kirchnerismo sostuvieron la operatoria sólo por presiones políticas", indica Apud. "Sinopec decidió dejar de sostener una actividad atada a un petróleo poco demandado y que, además, debía solventar con los beneficios que obtenía en otros distritos", señala a iProfesional una fuente cercana al Ministerio de Energía. En torno a YPF no faltan las voces que utilizan la palabra "subvencionar" para explicar cómo funciona el sector petrolero en Santa Cruz. En 2015, la mitad de los días del año se perdieron en manos de la conflictividad laboral. Esa pérdida -sumada a los elevados costos de traslado de insumos hacia esa provincia y el montaje de estructuras- hace que el barril se ubique cerca de los u$s80. "Esta cifra es insensata e insostenible, si se tiene en cuenta que fuera de esa provincia el promedio baja a los u$s50 ", indica la fuente. Desde el directorio de la estatal coinciden con estas apreciaciones y afirman: "Actualmente, la producción de Neuquén y del resto de las cuencas está sosteniendo la extracción en Santa Cruz". 

 En otro orden, apuntan que los gremios ejercen una presión difícil de aguantar. "Siguen con la idea de sostener la burbuja operativa que armó el kirchnerismo, de modo tal que decidieron no plegarse a los convenios que el Estado viene acordando con organizaciones del sector petrolero", afirma la fuente consultada. Muralla sindical A diferencia de lo ocurrido en Chubut y Neuquén, el Sindicato del Petróleo y el Gas Privado santacruceño se niega a firmar un convenio de adecuación laboral que permitiría reencauzar la delicada situación. Las pautas ya fijadas con otras cuencas comprenden los siguientes ítems: 

 - Eliminación del pago de "horas taxi". Es el tiempo que los operarios pasan en "stand by" mientras se realizan actividades de mantenimiento en los yacimientos o se complican las condiciones climáticas. 

 - Disminución de la cantidad de operarios por equipo de perforación o extracción. 

 - Adaptación de un tope máximo de 60 kilómetros por hora en la velocidad de los vientos. Esta pauta implica que, superada esa marca, la actividad en el yacimiento se suspende. Ahí es donde comienzan a tallar las mencionadas "horas taxi". 

 - Implementación de jornadas nocturnas en aquellas circunstancias en las que resulte imperioso montar o desmontar un equipo. Desde los equipos que acompañan al ministro Aranguren señalan: "Mientras que los tiempos de ejecución de tareas sean diferentes de los del resto de las cuencas, será imposible lograr una actividad redituable en esa provincia".

 "En Santa Cruz creen que deben tener una paritaria diferente, un tratamiento especial. Falta un baño de realidad como el que ya tuvo Neuquén", argumenta un experto de la cartera. "Mientras no ocurra esta adecuación de la mano de obra al contexto de la actividad petrolera en general, no se dará normalización alguna para ningún actor del sector", afirma la fuente, que pide no ser mencionada. "Al mismo tiempo, este régimen seguirá ahuyentando compañías", añade. Apud expone otro factor que encarece las operaciones en ese distrito y que tiene que ver con la falta de infraestructura para la labor petrolera. Hace referencia a la escasez de inversiones de porte durante los años del kirchnerismo, factor que ahora complica todavía más la ampliación de la cuenca. Transportar materiales por Santa Cruz es muy caro para las compañías. No hay tendido ferroviario pensado para el petróleo ni infraestructura de puertos. "En la provincia persisten los graves problemas de comunicaciones, los caminos son deficientes y se ven en mal estado. Todo se combina en contra de un territorio que no supo diversificar su economía y hoy vive atado al empleo público", sintetiza. 

 En medio de este panorama desalentador se ubica YPF, que viene de recortar equipos de perforación y de suspender a cientos de operarios. A tono con la decisión oficial de reducir sus costos, en la compañía dan por sentado que este tampoco será un año de expansión. Claro que YPF tiene un rol clave en la provincia y, a diferencia de lo que se dice, existe la voluntad de seguir apostando por la cuenca. Es cierto que el monto contemplado es inferior al de hace un año, pero esto también responde a los precios bajos y demanda acotada que muestra el mercado del petróleo global. Fuera de los comentarios y las chicanas políticas, el escenario petrolero santacruceño marcha hacia una redefinición clave para la operatoria de las compañías que todavía permanecen en la provincia. Según indican las fuentes, el mencionado "baño de realidad" podría devolverle el atractivo a un distrito que en estos últimos años convirtió su riqueza en una "trampa petrolera" para las empresas.