domingo, 14 de mayo de 2017

EDIFICIO DE LA PROCURACIÓN: UNA TESTIGO REVELÓ CÓMO ACTUÓ EL FUNCIONARIO SOSPECHADO.

      Por Omar Lavieri/infobae.- Alejandra Gils Carbó está imputada en la causa en la que se investiga el pago de comisiones millonarias Mientras se espera para comenzar el peritaje informático sobre el contenido de varias computadoras de los imputados en la investigación sobre la compra del Edificio de la Procuración, el fiscal Eduardo Taiano, a cargo de la pesquisa, ha tomado varios testimonios. Una de las declaraciones más importantes que se volcaron en el expediente es la de Laura Delfino, quien desde el año 2006-durante la época en que Esteban Righi estaba a cargo de la Procuración- está al frente de la Asesoría Jurídica. Su deber es controlar desde el punto de vista jurídico, por ejemplo, los procesos licitatorios como el que está bajo investigación por el pago de millonarias comisiones. Hasta ahora en el expediente hay pruebas que demuestran que Juan Carlos Thill, medio hermano de un funcionario de la Procuración que intervino en la licitación, cobró medio millón de dólares de comisión. A Thill, productor de seguros de La Plata, sin relación con el negocio inmobiliario, le pagó esa cifra la empresa Jaureguiberry Asesores Inmobiliarios, que a su vez cobró 7,7 millones de pesos de la firma Arfinsa-del Grupo Bemberg- que vendió el edificio en 43.850.000. Thill es medio hermano de Guillermo Bellingi, quien, por decisión e Gils Carbó, fue designado subdirector general de la Procuración como coordinador del área de Administración y se encargó personalmente de la licitación sospechada. 

 La compra del edificio de la calle Perón se dio luego de que se anulara la licitación anterior que determinó que la Procuración eligiera para adquirir un edifico de la calle Alsina. Aquel proceso se anuló a fines de 2012 para, a principio de 2013, dar inicio al proceso sospechado. Los investigadores consideran que Thill cobró la comisión porque Bellingi tenía acceso a información calificada que les entregó a los compradores a través de los "asesores" . Delfino, en la declaración a la que accedió Infobae, describió cómo irrumpió Bellingi en el proceso licitatorio, algo que antes no sucedía. "Era típico en la medida que normalmente el director de administración, la Comisión de pre adjudicaciones y yo conversábamos y llevábamos adelante el procedimiento en tanto éramos los responsables de intervenir, pero en el caso de los últimos dos expedientes estuvo presente una persona que permanentemente nos daba instrucciones de qué hacer y que estaba puesto por la procuradora para facilitar el procedimiento, para agilizarlo o para gestionarlo por alguna razón que desconozco. Entonces lo que habitualmente había sido una práctica más formal y fluida se complejiza en este caso, sobre todo en las últimas dos licitaciones mencionadas". La encargada del área jurídica de la Procuración señaló: "La sensación que yo tenía, si bien yo era la persona de consulta, era que permanentemente se querían correr los límites de lo que estaba establecido las normas aplicables y eso complejizaba más que facilitar". 

 Para Delfino no quedan dudas: Bellingi fue el encargado, en nombre de Gils Carbó, de lograr que la compra del edificio de la calle Perón se concretara. "Bellingi desde septiembre de 2012 hasta mayo de 2013 no hizo ninguna otra cosa que asesorar o colaborar en la compra del inmueble" dijo la testigo. Delfino agregó que a principios de 2013, con la licitación del edificio en marcha, Bellingi le comunicó por mail que lo habían trasladado a otra dependencia. Desde entonces, y hasta que fue apartado de su cargo luego de que Infobae revelara que Thill cobró una comisión millonaria, revistó en la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROECELAC) un lugar donde fue designada gente de confianza de Gils Carbó. Aunque alejado físicamente del edificio donde se manejaba la licitación, Bellingi siguió supervisando la operación. Delfino-que aportó sus intercambios de mails con Bellingi y otros investigados- fue muy clara cuando dijo que en el proceso licitatorio no hubo ninguna "irregularidad en la acepción de violación a las ley, a las normas, y a las reglamentaciones no, no porque si no lo tendría que haber dicho…Pero a la luz del tiempo transcurrido y de los hechos de público y notorio que salieron en los diarios, empecé a rever con otro significado muscas de las cuestiones que relaté". La encargada del área jurídica de la Procuración aseguró que Bellingi le "manifestó en muchas oportunidades que trabajaba con Aníbal Fernández y que su hermano también, que se llamaba Eduardo Thill". 

Y agregó: "Tenía un hermano que era director de Tecnologías de Gestión y había trabajado con Aníbal Fernández en Jefatura de Gabinete y era respecto de él que hablaba. Bellingi era de La Plata los Thill eran de La Plata eran sus medios hermanos él me lo había dicho que eran hermanos por parte de madre los mencionó con nombre y apellido". Eduardo Thill pertenece desde hace años a la estructura que acompañó a Aníbal Fernández en distintos cargos en tanto Bellingi fue director de la Oficina Nacional de Contrataciones de la Jefatura de Gabinete. La relación estrecha de Fernández es con Eduardo Thill. Cuando el fiscal Taiano le preguntó a Delfino por qué se había dado de baja la primera licitación para avanzar en la compra del edificio de la calle Perón, la testigo explicó: "Conozco los motivos que me dio Bellingi verbalmente y los que sostuvo como causal de la resolución que armó el primero era que la procuradora no le gustaba ese inmueble el que había salido primero en el orden de mérito, que era el de Alsina. Y segundo y esto creo que fue una cuestión que formalmente era verdad pero que no fue el verdadero motivo, y era que estábamos al borde del cierre del ejercicio presupuestario 20 12 y que existe una previsión de la Ley de Administración Financiera que obliga a ejecutar las partidas presupuestarias en el ejercicio del año en curso y que al 31 de diciembre esas partidas se pierden. 

Y por regla, no pasan al año siguiente. Eso es una verdad a medias porque hay una excepción en la misma ley que permite pasar partidas al ejercicio siguiente siempre y cuando lo pida, en este caso la, procuradora y lo autorice Hacienda". Consultado por Infobae, el defensor de Gils Carbó, Alejandro Rúa, señaló: "Todas estas referencias que da la testigo dice que se las transmitió Bellingi y no la Procuradora. Por lo demás, lo importante es que ella niega expresamente que se haya cometido ninguna infracción legal o normativa o reglamentaria. Al punto que ella misma como Asesora Jurídica dictaminó favorablemente para que se dejara sin efecto la licitación en que se había pre adjudicado al edificio de Alsina, y para que se licitara nuevamente, aprobando la adjudicación del edificio de Perón". La compra del edificio del calle Perón es uno de los asuntos por los cuales Gils Carbó tendrá que dar explicaciones en el Congreso ante la Comisión Bicameral de Monitoreo y Control del Ministerio Público Fiscal. Todo apunta a Bellingi, y cerca de Gils Carbó esgrimen la teoría del empleado infiel que facilitó el cobro de comisiones a un familiar. La investigación judicial que está en el juzgado de Julián Ercolini, está delegada en el fiscal Taiano quien sigue sumando información al expediente. Ya están las facturas y los contratos mediante los cuales los "asesores" cobraron las millonarias comisiones. Falta reconstruir la ruta del dinero.

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