lunes, 15 de mayo de 2017

ADEMÁS DE LA ROSADITA, LA RED DE CUEVAS FINANCIERAS QUE USÓ BÁEZ PARA LAVAR PLATA.

 Aún preso, Lázaro Báez continuó utilizando cuevas financieras. Foto DyN.
      Por Lucía Salinas/Clarín.- Recién se retiró de Tribunales César Fernández, vicepresidente de SGI, sin declarar ni presentar escritos. La Justicia estima que el empresario K y sus allegados lavaron al menos 60 millones de dólares. Leonardo Fariña indicó que fueron US$ 77 millones. Fue una red de financieras utilizadas con dos objetivos: lavar dinero y evadir medidas judiciales. Lázaro Báez utilizó al menos ocho “cuevas” para "mover" sumas millonarias de dinero. La suma global que analiza la Justicia, de fondos destinados a maniobras de blanqueo iniciaría en los 60 millones dólares. Después de su detención y con un embargo de 800 millones de pesos, se usaron otro grupo de cinco financieras donde -con la participación de dos hijos del empresario K-, se habrían movido 148 millones de pesos. Hoy debía declarar en la Ruta del Dinero K uno de los hombres claves de SGI, conocida como “La Rosadita”, una pieza clave en la estructura de lavado que investiga el juez Sebastián Casanello. Se trata de César Fernández, vicepresidente de la empresa. Pero tras presentarse en Tribunales, se negó a responder preguntas y ni siquiera dejó un escrito. La Ruta del Dinero K, cuenta con su propia ruta de financieras. 

El “valijero” Leonardo Fariña en una declaración realizada la semana pasada, durante la madrugada del miércoles, reiteró que SGI (que era de Federico Elaskar) manejada por César Fernández -cuya indagatoria acaba de terminar-, Daniel Pérez Gadín y Jorge Chueco (contador y abogado de Lázaro Báez respectivamente), no podía operar sola, “usábamos otras financieras para sacar dinero al exterior”, detalló. La finalidad: “hacer blanca la plata negra o llevar al circuito bancario extranjero plata en efectivo”. Este entramado de “cuevas” tuvo una empresa inicial y que cumplió un rol clave: SGI, conocida como “La Rosadita” ubicada en el edificio de Madero Center, famosa también por las imágenes de las cámaras de seguridad que mostraron a Martín Báez, a Pérez Gadín, Chueco, incluso a Fabián Rossi, contando 5 millones de dólares. Con esta financiera, dirigida por César Fernández -procesado por lavado de activos-, se cerraron varias operaciones, como la compra del campo El Entrevero (Uruguay). Fariña ratificó en la Justicia que le pidió a Fernández “o sea a SGI” que “transfiera con carácter urgente cinco millones de dólares para pagar el saldo de precio” del campo. Pero su imposibilidad de operar afuera condujo a la utilización de otra “cueva”. “Los dólares salieron de Cohen Sociedad de Bolsa, debido a que SGI en ese momento no tenía cable para sacar plata al extranjero”, señaló el “valijero”. ¿Cuál era la capacidad financiera de SGI? Entre un millón y medio o un millón setecientos mil dólares, promedió Fariña. Es el dinero “de Báez” que colocó en compra de bonos. 

Si ibas a SGI y pedías "sacar dinero afuera podían liquidar el dinero en bonos en el exterior y acreditarlos afuera porque el dinero ya está afuera, pero no podían sacar el dinero", detalló. En ese entonces SGI no era mayorista y no tenía esa capacidad de operación, por eso se usaron otras financieras: Maguitur, Pasamar, Forex. "Todos sabíamos que era dinero negro de Lázaro", aclaró el ex de Karina Jelinek desnudando la maniobra. Las operaciones entre 2010 y 2013 habrían permitido lavar, con una estructura “tripartita” con una cooperativa, SGI y un banco (que no se logró comprar), unos 77 millones de dólares según Fariña. De estas operaciones deberá dar cuenta César Fernández, vicepresidente de “La Rosadita”. Junto a esta información, SGI figura en la nueva documentación proveniente de Suiza que confirmó 139 operaciones bancarias por 20 millones de dólares. En este caso, la financiera era dueña de una de las cuentas en el banco J. Safra. Con Lázaro Báez preso, el uso de cuevas financieras continuó por dos canales. 

Primero, con cinco empresas (Catahu Sa, Recasur Argentina, Khoris SA, Siembra y Comercialización, Kargen SA). Todas estas sociedades registran operaciones bancarias con M&P, empresa que Martín y Luciana Báez. Según la Unidad de Investigación Financiera (UIF) los movimientos de esta red de sociedades, responderían a “operaciones financieras marginales” y que fueron utilizadas como “cuevas”, para resguardar sumas millonarias del empresario K, cada vez más complicado. La suma alcanzó 148 millones de pesos. En segundo lugar, Liliana Costa (a quien se le atribuye una relación personal con Báez) y apoderada de Austral Construcciones, maneja cerca de 845.000 pesos mensuales en alquileres de la constructora, muchos de ellos con cheques que llevó a la cárcel y endosó el empresario K. El dinero nunca se bancarizó y para contar con el efectivo, “se utilizaron diferentes cuevas”, señalaron fuentes judiciales.

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