jueves, 27 de abril de 2017

UNA SARTA DE MENTIRAS KIRCHNERISTAS SOBRE SANTA CRUZ.

      Por Julio Blanck/Clarín.- Las explicaciones de Cristina, Alicia y Máximo Kirchner por la crisis provincial no resisten el cotejo con la realidad. Se llamó relato al recurso sistemático que usó el kirchnerismo para forzar la interpretación de los hechos y escamotear la realidad hurtándola del discurso público. Las palabras alrededor de la crisis en Santa Cruz, que sucede después de 26 años de gobiernos kirchneristas –entre ellos 12 de Néstor Kirchner- permiten llamar a las cosas con un nombre más certero. El relato es una interminable sarta de mentiras. Máximo Kirchner dijo que Macri no cumplió sus promesas y por eso Alicia Kirchner, su tía gobernadora, decidió “planificaciones erradas” que desataron la crisis. En verdad, Santa Cruz se está desplomando bajo el peso de tantos años de desgobierno, derroche y corrupción. Alicia asumió en diciembre de 2015 con un regalito de Cristina. Un día antes de dejar la Casa Rosada le mandó 1.350 millones de pesos. Las transferencias de ese año alcanzaron a 4.500 millones, para una provincia que no llega al 1% de la población del país. Buenos Aires, donde vive el 40% de los argentinos, recibió de Cristina en su último año 6.000 millones. En 2016, primer año de Macri, a Santa Cruz le tocaron 8.000 millones de pesos por coparticipación. Este año la previsión es de 12.000 millones. 

Desde que asumió, entre coparticipación y otros anticipos, Macri le dio a Santa Cruz 11.500 millones. Ayer los estatales de ATE y los petroleros privados cortaron rutas en toda la provincia. Este año todavía no empezaron las clases. A los maestros les ofrecieron un aumento del 3%. Los judiciales siguen de paro.Los jubilados llevan 28 días de acampe: todavía no terminaron de cobrar marzo. El martes la senadora Virginia Garcia, cuñada de Máximo, planteó en el Congreso que el Gobierno “está desatendiendo de modo peligroso” a Santa Cruz. Podía decírselo en la cara a Marcos Peña, a quien Máximo señaló por los incidentes del fin de semana en Río Gallegos. Pero cuando llegó el Jefe de Gabinete ella y los senadores K se habían ido de la sesión. Los docentes ocuparon el Ministerio de Economía provincial porque no les pagan los sueldos. El gremio pidió que CTERA llamara a un paro nacional por la represión sufrida, tal como hizo cuando la policía metropolitana zamarreó a quienes quisieron poner sin permiso el “aula itinerante” frente al Congreso. A bravos dirigentes como Hugo Yasky, jefe de la CTA kirchnerista, Sonia Alesso, titular de CTERA, o Roberto Baradel, líder algo devaluado del SUTEBA bonaerense, sólo se les escuchó el silencio. Santa Cruz tiene más del doble del promedio nacional de empleados públicos por habitante. 

Alicia acusa a su antecesor Daniel Peralta de haber metido 10.000 personas en el Estado provincial entre 2011 y 2015. Lo que no dice es que ella aumentó un 10% la planta de empleados públicos en un año. Alicia habla de linchamiento mediático y persecución política. Son las mismas palabras que usa Cristina para referirse a sus tres procesamientos en causas por corrupción, asociación ilícita y lavado de dinero. “Recibimos la provincia quebrada” dijo Alicia. El mismo argumento usó Cristina. La senadora García aseguró que el kirchnerismo solamente gobernó entre 1991 y 2003, años de Néstor. ¿Los que vinieron después fueron marcianos? Máximo declaró que el supuesto torniquete de Macri a Santa Cruz “es un botón de muestra para que los otros gobernadores ayuden a profundizar el plan de ajuste”. Alicia dijo que no estaba dispuesta a echar gente. Pero su ministro de Economía, Juan Donnini, se comprometió a presentar hoy en el Ministerio del Interior un plan de “ordenamiento del gasto” por tres años, para poder acceder a nueva financiación. Los repudiables hechos de violencia y ataques a la residencia de Alicia Kirchner el viernes por la noche, cuando allí estaba también Cristina, fueron señalados desde el Instituto Patria, que preside Oscar Parrilli, como “una actitud golpista con el formato de los golpes modernos, en los que se arman escenarios supuestamente catastróficos para ser televisados y justificar intervenciones políticas”. Esa noche las cosas se desmadraron y la policía santacruceña tuvo que reprimir a los violentos. 

Parrilli, hombre muy respetado por Cristina, sostuvo que “supuestos periodistas estaban alentando a los manifestantes”. Cristina apuntó sobre Daniel Malnatti, de TN. Después se las agarró con Mariana Fabbiani, Alejandro Fantino, Santiago Del Moro y Alfredo Leuco en su estilo más puro: en Facebook falseó de manera burda sus dichos pretendiendo que habían comparado a Santa Cruz con Venezuela. Fabbiani la estampó en el aire: “Soy honesta y soy honrada. ¿Usted puede decir lo mismo?” La orden de Macri a quienes negocian con Santa Cruz es evitar cualquier camino que pueda llevar a intervenir la provincia. En la Casa Rosada no descartan que la intervención pueda ser en última instancia la intención de Cristina, para reforzar su victimización. Pero dicen que si pierde el manejo de la caja de Santa Cruz el kirchnerismo duro se quedaría sin financiación en la provincia de Buenos Aires, que es donde peleará en la elección de octubre por la supervivencia política. La bomba de tiempo que dejó Cristina no le explotó a Macri, por ahora. La cuenta regresiva, en cambio, está corriendo para Alicia, que es Kirchner. El estado del Estado que dejó Cristina es lo que en estos días aflora en Santa Cruz. Lo demás es relato, pura mentira.

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