viernes, 31 de marzo de 2017

ASEGURAN QUE FIDEL CASTRO MURIÓ CONFORTADO POR LA RELIGIÓN.

El fallecido líder cubano, Fidel Castro, cuando visitó Argentina en julio de 2006. (AP) 
      Por Julio Algañaraz/Clarín.- Anna María Traglia, una italiana de 69, contó a la televisión católica que fue su amante durante muchos años. TV 2000, la televisión de los obispos italianos, le ha dado patente de credibilidad a Anna María Traglia, 69, que en una entrevista dijo que “algunos sacerdotes jesuitas me dijeron que Fidel Castro murió confortado por la religión”. Anna María contó que había conocido a Fidel a los 27 años y que tuvo con él un “grandísimo amor” que duró muchos años. La señora, católica practicante, que vive en Roma, reveló que sus amigos sacerdotes en Cuba “me aseguraron: quedate tranquila porque Fidel murió cristianamente”. Anna María Traglia es sobrina del cardenal Luigi Traglia, que en los años setenta fue vicario del Papa Pablo VI en Roma. “Estuve por última vez en Cuba hace un año y medio y Castro ya estaba mal. Nos hablamos por teléfono hasta mayo del año pasado. Me dijeron que un sacerdote acudía todos los días para estar con Fidel”, explicó a la televisión católica. Anna dijo que la última vez vio muy cambiado al líder cubano. 

“Un día me dijo: Pienso con frecuencia a tus palabras (aludiendo a la fe cristiana de Traglia) y me doy cuenta que en tantas cosas tenías razón y yo no”. La amistad de Anna con la primer secretario de la embajada cubana en Roma, Margarita Alcalde, pariente de Castro, facilitó el encuentro en La Habana. “Eramos muy amigas con Margarita y ella vino a vivir en un departamento junto a mi casa”. La diplomática gestionó una invitación a Anna Traglia del gobierno cubano para visitar la isla, en 1975. Margarita le quiso presentar al pariente líder de la revolución a su amiga italiana. “Fidel fue pero con pocas ganas. Como Margarita en esa época tenía 65 años, pensaba que era una viejita. Pero yo tenía 27 años (una foto que mostró la televisión católica retrata a una bella joven). “Cuando entré estaban los dos en un diván. Fidel se levantó rápidamente y me dijo: La primavera de Botticelli”. 

 Así comenzó el largo y “grandísimo amor” que se prolongo, según Anna, hasta el final de la vida de Fidel. La relación sobrevivió al veto absoluto del padre de la joven. Anna habló con su tío el cardenal, “que era un hombre iluminado, culto e inteligente”. Le presentó a Margarita, la diplomática pariente de Fidel. Pero el cardenal Traglia fue fulminante: “Anna María debe quedarse con su familia y sus hijos, dígaselo a Castro”. En la entrevista la mujer contó que había logrado que en La Habana reabrieran una parroquia, a la que iba todos los domingos a misa, a las cinco de la tarde, con su amiga Margarita. “Afuera, cuando salíamos, estaba Fidel esperando en un coche que tenía la patente: “comandante 1”. Casualmente Anna fue testigo de un encuentro no programado entre Fidel y el legendario cardenal Agostino Casaroli, que tiempo después fue secretario de Estado. “Había sido invitada a cena por el nuncio. Las monjas canadienses que servían en la sede le avisaron que estaba arribando ‘el comandante’. El nuncio quedó muy impresionado y dijo que no podía recibir a Castro porque no había instrucciones vaticanas sobre ese eventual encuentro”. “En cambio Fidel se presentó y me tocó a mi presentarle al futuro Secretario de Estado (el primer ministro del Papa). 

El cardenal Casaroli estaba en misión diplomática en la isla. Debo decir que entre los dos hubo de inmediato una gran simpatía”. Las relaciones entre la Iglesia Católica y el régimen comunista de Fidel Castro comenzaron muy mal y fueron mejorando lentamente tras años de persecución. Culminaron en la mediación del Papa Francisco, que facilitó el acuerdo para restablecer las relaciones diplomáticas entre el presidente Barak Obama y Raúl Castro, primer mandatario cubano tras el retiro de Fidel. Con la llegada del Donald Trump a la Casa Blanca, la normalización, que debe culminar con el levantamiento del embargo impuesto por Estados Unidos hace más de medio siglo, ha quedado congelada. Fidel tuvo una vida amorosa muy activa en su larga existencia. De sus dos matrimonios nacieron seis hijos y en otras relaciones nacieron cinco hijos más del líder máximo. Que se sepa, con Anna María Traglia no tuvieron descendencia y su relación era poco conocida. Fidel siempre trató de evitar la publicidad en torno a las historias familiares y amorosas, incluso, como decía “por razones de seguridad, porque a mi ya trataron de matarme 600 veces”. Y la cifra no parece exagerada.

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