martes, 21 de febrero de 2017

C.G.T. FORTALECE MARCHA Y DEBATE SI HACE PARO.

Respaldo. El triunviro de CGT Héctor Daer conversa con el jefe del PJ,
José Luis Gioja. Expectantes, Andrés Rodríguez y Víctor Santa María. Foto: Mariano Fuchila.

      Por Mariano Martín/Ámbito.- Industriales y Barrionuevo versus "Gordos" y transportistas. Un sector cree que la huelga ya es un hecho. Otros dirigentes apuestan a mostrarla como herramienta de negociación y, eventualmente, desactivarla. La CGT decidió concentrar sus esfuerzos en la marcha del 7 de marzo para repudiar los despidos y la apertura de importaciones y mantener la incógnita respecto del paro nacional, como última instancia de negociación con el Gobierno. La huelga, hasta ayer, pasó a ser la divisoria entre los dirigentes que la creen resuelta e indetenible y quienes la exhiben como amenaza a ser desactivada en una mesa de conciliación con funcionarios. Las posiciones alumbraron dos grupos: los lanzados a una escalada de protestas contra la administración de Mauricio Macri para torcer el rumbo y obligarlo a dar marcha atrás con su política de comercio exterior -en general de sectores industriales- por un lado, y los sindicatos de servicios y del transporte, enfrascados en negociaciones abiertas con el Gobierno, por otro.
Mientras tanto, y como informó ayer este diario, el triunvirato de la central sindical, Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, se abocó a una agenda de encuentros multisectoriales para darle mayor volumen a la movilización pautada hacia el Ministerio de la Producción, y sobre la cual no existen disidencias internas. A partir de esa homogeneidad la CGT comenzó su raid ayer con la jefatura del PJ y seguirá hoy con otras agrupaciones políticas y sociales (ver aparte). La marcha, inicialmente convocada por los gremios industriales, terminó instalada como la principal medida a corto plazo del movimiento obrero. En la mesa chica dan por hecho que será masiva a partir del compromiso asumido por todos los sectores internos de participar con volumen de afiliados. Hasta ese punto llegan las coincidencias. Para después del 7 de marzo se abren las incógnitas. La necesidad de dar un paso más en ese plan de acción a través de una huelga es una certeza entre gremios de la industria como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), principal afectado por la eliminación de los aranceles de importación de productos informáticos. Coinciden otros sectores productivos como el calzado o la industria textil y del cuero. Mañana esas organizaciones harán un plenario en CGT. 


 Entre los sectores decididos a llegar al paro se encuentra el que coordina Luis Barrionuevo. El gastronómico, más allá de obvias razones de reducción de la actividad económica en su rubro y de pérdida constante del poder adquisitivo para sus afiliados, vio una merma de su influencia en el entorno de Macri. Por razones políticas e ideológicas -distintas de las de Barrionuevo- también están embarcados en la huelga los sindicatos que integran la Corriente Federal, como la Asociación Bancaria, los gráficos y los docentes privados, referenciados con Cristina de Kirchner. En el Gobierno, en tanto, confían en el segmento más negociador de la CGT para revertir la huelga. A la cabeza de este grupo se encuentran los "gordos" de los grandes gremios de servicios, como el tándem Carlos West Ocampo y Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio. Ambos gremios no sufrieron una merma significativa en su nivel de empleo y tienen pendiente negociar sus paritarias. En una situación similar están los "independientes" Andrés Rodríguez (estatales), Gerardo Martínez (albañiles) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), eternos negociadores con todas las administraciones.

 Si bien Martínez dijo la semana pasada que al paro sólo le restaba la fecha, Rodríguez comentó ayer que esa instancia sólo se ejecutará de no haber una respuesta del Gobierno a la movilización del 7 de marzo. Los funcionarios también apuestan a mantener una negociación sectorial con los sindicatos del transporte agrupados en la CATT. Con ellos y con otros gremios del mismo rubro se reunió la semana pasada el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, para garantizarles inversiones y crecimiento en el nivel de empleo. Además del líder de la CATT, el portuario Schmid (triunviro de la CGT), el poder de este grupo se concentra en el colectivero Roberto Fernández (UTA), el maquinista ferroviario Omar Maturano y el camionero Hugo Moyano. Hasta anoche en la CATT se inclinaban más hacia la línea de "acompañar solidariamente el paro" incluso sin haber sido particulares perjudicados de la política económica del Ejecutivo, aunque con el planteo de hacer la medida por 24 horas sin movilización. Creen los dirigentes que para una marcha durante una huelga deberían trabajar sus afiliados, que de todos modos serán claves para sostener una suspensión general de actividades.

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