jueves, 26 de enero de 2017

LA C.G.T. APUNTA SUS CAÑONES A LA U.I.A. .


      Por Alejandra Gallo, Periodista/El Cronista.- Puertas adentro es una cosa y, otra, muy diferente, en la órbita pública. Con esa diferencia rotunda el secretario de la CGT, Héctor Daer, calificó el comportamiento de los funcionarios del gobierno de Mauricio Macri con la Unión Industrial, que conduce Adrián Kaufmann Brea y de donde salieron muchos técnicos que hoy integran el gabinete de Cambiemos. Es claro que desde la visión de los sindicalistas en la mesa de negociación se disparan dardos hacia los dirigentes fabriles pero a la hora de dictar normas, la pluma se desinflama. Para la mirada cegetista, el Ministerio de Trabajo –en manos de Jorge Triaca– concede demasiado en la letra chica, por ejemplo en el reciente decreto por las ART. Según confió el ministro a Radio Mitre son declaraciones coyunturales y apostó a que se profundice el diálogo entre empresarios y gremialistas a lo largo de este año. Prevé consensuar mecanismos para crear 300.000 nuevos puestos de trabajo.
Un cálculo optimista para especialistas de diferentes espectros partidarios. Triaca afila el lápiz contrarreloj para mejorar las condiciones de empleabilidad; la pelea contra el trabajo informal recién comienza y es una orden que el Presidente impartió a todo el Gabinete. Detrás de ese objetivo se encolumnaron Hacienda, Producción y la AFIP. Confiados en el objetivo, en la cartera laboral ya anticipan que se está recuperando empleo y saliendo de la recesión. Sin embargo, las últimas estadísticas oficiales dejaron un sabor amargo. De acuerdo al INDEC en los primeros nueve meses de 2016, se perdieron cerca de 120.000 puestos de trabajo y también hubo empresas que cerraron. En Trabajo dicen que las pérdidas se explican por esos cierres. En la CGT, en cambio, tienen otros números. Allí sostienen que la medición asciende al menos a 130.000 contando el desempleo informal. El triunvirato que maneja la central obrera tiene dos espinas en el zapato. Molestó mucho que la UIA lograra imponer un bono de fin de año no obligatorio; de hecho argumentan que la mayoría de las asociadas a la central fabril no lo pagaron. 


Le apuntan al tándem Adrián Kaufmann Brea y a Daniel Funes de Rioja (presidente de la entidad y vicepresidente, respectivamente). Ambos empresarios provienen de las alimenticias y la CGT cree que es un sector con el que el Gobierno ha sido muy tibio a la hora de sujetar los precios 2016 en las góndolas. Ante la consulta de El Cronista, Funes de Rioja destacó que "una cosa es aguantar el empleo, que todos venimos haciendo desde hace tiempo, y otra muy distinta es generar valor agregado con empleo argentino registrado; eso desde 2011 no se crea en la Argentina". La industria, que hoy tiene un 60% de capacidad instalada ociosa trabaja hoy con una presión tributaria del 34% (hay sectores como el automotriz o alimentos y bebidas que están por encima de ese promedio). De acuerdo con un estudio técnico de la UIA el costo laboral nacional descoloca a los productores tanto en el mercado doméstico como en el internacional. Por ejemplo, una hora hombre en la misma fábrica con el mismo puesto y la misma tecnología cuesta aquí entre u$s 16/18 mientras que en Brasil es de entre u$s 9/11 y en México, entre u$s 5/7. La otra espina que tiene enfrente la CGT es la intención oficial de avanzar en modificaciones de convenios como pasó con los petroleros por Vaca Muerta. En la sede de Azopardo lo dicen clarito: "no se puede transpolar". Defienden al también senador neuquino Guillermo Pereyra pero más sí sería flexibilización laboral desde la mirada gremial. 

En la UIA miran con buenos ojos cambios que abaraten costos aunque tampoco abogan por una masiva reformulación de convenios como sí parece impulsar algún sector del Gobierno. El propio ministro de la Producción, Francisco Cabrera, fue quien adelantó que se extenderán las redefiniciones de convenios a metalmecánicos, carnes, textiles y calzados. Hay ingredientes propios en esta tensión CGT–UIA. Ambas entidades encaran un año de definiciones políticas. Hay integrantes del triunvirato cegetista –además de Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña– anteriormente cercanos al Frente Renovador que ahora virarían hacia un filoperonismo ex kirchnerista. Dentro de la central fabril tienen lo suyo. Ya está definido que en junio asumirá un nuevo presidente. En marzo hay un viaje de Macri a España y una numerosa comitiva industrial lo acompañará a buscar inversiones; está luego el G-20 local y un encuentro de Empresarios Iberoamericanos. Es decir, que junio empalmaría justo para la coronación fabril. Por ahora, las alternativas se dirimen únicamente entre dos personas: las mismas a las que apuntó –¿inocentemente?– Daer: el actual timonel, Kaufmann Brea quien podría –si quisiera– pelear un segundo mandato y Funes de Rioja, el líder de las alimenticias en Copal.

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