viernes, 6 de enero de 2017

HUBO MENOS APAGONES Y ARANGUREN FESTEJÓ EN DICIEMBRE: ¿LO PEOR YA PASÓ O SE VIENE OTRO PELIGROSO TEST?.


     Por Patricio Eleisegui/iProfesional.- El balance general para el Ministerio de Energía es positivo. Sin embargo, la ola de calor de los últimos días derivó en algunos cortes que generaron malhumor y dejaron en evidencia que el tendido eléctrico todavía tiene problemas cuando opera a tope. Qué es lo que ahora preocupa al Gobierno La sensación en el Gobierno y entre las distribuidoras es una mezcla de alivio y preocupación. Pasó diciembre y el macrismo hizo todo lo posible por minimizar los apagones que tanto marcó al último período del kirchnerismo. En gran parte logró el objetivo. En el Ministerio que conduce Juan José Aranguren así como desde las distribuidoras aseguran que el balance final fue positivo, ya que hubo entre un 20% y un 25% menos de cortes. Pero las altas temperaturas durante los últimos días de 2016 y el consecuente salto del consumo empañaron lo que parecía un inicio de 2017 sin ninguna fisura en el suministro eléctrico.
Hasta la Navidad, tanto Edenor como Edesur habían transitado un período sin mayores complicaciones, con algunas interrupciones puntuales pero que lograron ser solucionadas en cuestión de horas. Sin embargo, y para frustración del equipo que acompaña a Aranguren en el Ministerio de Energía, las últimas jornadas del año pasado estuvieron marcadas por algunos apagones que alcanzaron a 16 barrios porteños y a unos ocho distritos del Conurbano, según información suministrada por las mismas distribuidoras al Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). Almirante Brown, Lomas de Zamora, Avellaneda, Esteban Echeverría, Florencia Varela, Lanús, Berazategui y Quilmes, estuvieron entre los partidos que sufrieron los cortes de mayor intensidad. Dentro de la geografía porteña, Flores, La Boca, Liniers, Barracas, Caballito, Retiro, San Cristóbal, Mataderos, Villa del Parque, Recoleta, Balvanera y Parque Chacabuco, entre otras zonas, fueron los barrios más afectados por la falta de luz. “Veníamos muy bien, con una capacidad de respuesta que no se había visto en mucho tiempo para la época de Navidad y con cortes mínimos. Pero la situación se complicó un poco sobre el final. Nadie esperaba una térmica de 40 grados para cerrar el año. Y menos que la temperatura no bajara por la noche. Eso hizo que haya problemas con la red en varias zonas”, reconoció un experto de la cartera bajo estricto off the record. 


 Según el organismo, el primer día de 2017 transcurrió sin luz para más de 48.000 hogares conectados a Edesur, mientras que otros 34.000 clientes de Edenor también sufrieron inconvenientes. El lunes, en tanto, también fue una jornada complicada, dado que culminó con un total de casi 68.000 usuarios con falta de suministro, entre ambas distribuidoras. Pese a estas cifras, directivos de las dos empresas y funcionarios del Gobierno afirman que el balance es muy positivo, porque se evitaron los apagones generalizados. “Hubo una sumatoria de factores que nos permitieron llegar a fin de año con muchos menos cortes que en otros. En principio -y más allá del calor de los últimos días-, las altas temperaturas no se extendieron a lo largo del mes", indicó Emilio Apud, integrante del directorio de YPF y especialista en energía cercano a Cambiemos. El experto agregó que, en paralelo, "las empresas aceleraron las obras tras el aval judicial para subir las tarifas. Además, influyeron las acciones del Gobierno implementadas con el fin de favorecer un menor consumo de electricidad”. 

 El próximo test 

 Pasado el primer desafío, ahora todos los esfuerzos del sector público y privado están puestos en preparar la infraestructura para enfrentar un repunte de la demanda cuando comience a poblarse nuevamente la Ciudad, tras las vacaciones de verano. "En términos generales, diciembre resultó siendo mucho más tranquilo que otros años. Las empresas hicieron más obras y eso se sintió. Ahora, lo que inquieta es lo que pueda pasar durante los dos próximos meses", señaló Apud. Desde el entorno de Aranguren reconocieron a este medio que, aunque el mes anterior representó una mejoría en el funcionamiento de la infraestructura energética respecto de 2015, el golpe de calor de los últimos días dejó en evidencia que el estado de la red todavía es endeble. 

 “El consumo volvió ser muy alto en las etapas de calor agobiante y eso gatilló algunos problemas. Durante los últimos días, la demanda estuvo en niveles similares a los de otros años y ahí es cuando el cableado terminó `crujiendo`”, graficaron fuentes cercanas al Ministerio de Energía. En ese sentido, Apud comentó a iProfesional que parte de la estrategia oficial está puesta en concientizar sobre la necesidad de reducir el consumo eléctrico. "Esto permitió bajarlo al menos un 5%", apuntó. “Cuando se hagan los ajustes que se necesitan y tengamos una tarifa plana que llegue a los hogares, ahí veremos un ahorro de energía de hasta un 20%. Faltan al menos dos años para llegar a eso, pero más allá de la infraestructura disponible, sólo podremos tener un servicio de primer nivel si también logramos una racionalización del recurso”, sostuvo Apud. 

 Edenor y Edesur hoy respiran un poco más aliviadas por el hecho de que hay cientos de miles de usuarios disfrutando de las vacaciones. La preocupación está puesta ahora en qué ocurrirá cuando la Ciudad y el Conurbano recuperen su actividad y ritmo habituales a fines de febrero, en un contexto de temperaturas propias del verano. “Hay tendidos que siguen funcionando con problemas, como es el caso de los que posee Edesur. Desde el Gobierno no podemos más que insistir con el cuidado en el consumo, pero lo que ocurra con las redes es responsabilidad de las empresas. A fines de febrero, la mayoría de los clientes estarán nuevamente en sus hogares. Si llegamos a tener el calor de fines de diciembre lamentablemente tendremos nuevos apagones”, reconoció la fuente consultada. 

 Entre las complicaciones que siguen latentes, señalaron desde las filas del Gobierno, figura la lentitud en el nivel de respuesta ante cada corte, sobre todo cuando arreciaron las temperaturas más elevadas. “La falta de una respuesta rápida cuando se multiplican los problemas es algo que, lamentablemente, todavía no se revirtió del todo. Hoy, el promedio de resolución está en el orden de las 40 horas siendo que en 2003 las interrupciones rara vez pasaban las 3 horas sin atender”, comentó Emilio Apud. Frente a esto, Alberto Lippi, uno de sus voceros de Edenor, argumentó que "el dato de la demora es engañoso porque a veces se dan cortes por efecto de las mismas obras que se están llevando a cabo. Lo concreto es que estamos bajando los tiempos”. “Una forma de llevar eso a cabo está en el pacto que se celebró con los sindicatos. Se acordó que los operarios sean polifuncionales. Así, una sola persona puede atender una emergencia en lugar de enviar a tres como se hacía antes. Esto permite que a los otros dos operarios podamos destinarlos a atender más emergencias”, afirmó Lippi a iProfesional. 

 Plan de obras 

A los ojos de las compañías que controlan la distribución en Capital Federal y el Conurbano bonaerense, el último mes de 2016 fue diferente a los anteriores. Más allá de los cortes de "último minuto", en Edesur se ocuparon de informar que diciembre pasado tuvieron un 20% menos de apagones que igual mes de 2015. “Este diciembre fue mejor que los dos anteriores. Planificamos obras fundamentales para abastecer a barrios que crecieron mucho, como Caballito, Villa Crespo y Almagro. En total, invertimos $2.700 millones en 2016”, indicaron desde la distribuidora. Desde la firma reconocieron que el clima ayudó y que también se dieron cambios en el consumo a partir de la decisión del oficialismo de promover el uso moderado de los equipos de aire acondicionado. Lippi, de Edenor, aseguró a iProfesional que el cableado operó sin mayores inconvenientes a lo largo de diciembre por efecto de las inversiones que finalmente motorizó la compañía a partir del reajuste de tarifas. 

 “Superamos una ola de calor y no hubo problemas como fue usual en los últimos años. La red respondió muy bien más allá de inconvenientes puntuales. A partir de febrero la idea es avanzar con más inversiones. El compromiso es de $5.000 millones anuales por un lapso de cinco años”, especificó. “A diferencia de otros períodos, no tuvimos necesidad de instalar una sola de las usinas móviles que contrató el Gobierno. Igualmente, como ya contó Energía en su momento, se necesitarán por lo menos cuatro años de inversiones sostenidas para contar con una red relativamente normal. Resta mucho trabajo”, reconoció Lippi. Dentro de las distribuidoras, los voceros se cuidan de hablar respecto de qué es lo que puede llegar a pasar con el suministro si se concreta una ola de calor en febrero o marzo. “Ahora venimos de aguantar unos 40 grados a fin de año, un clima tropical. Es difícil pronosticar qué ocurrirá con calor intenso y con todos los usuarios en la Ciudad. Para nosotros el 2016 terminó muy bien. No tenemos por qué pensar en negativo en el comienzo de 2017”, concluyó Lippi. El calendario y el termómetro tendrán la última palabra.

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