martes, 20 de diciembre de 2016

GANANCIAS: LA C.G.T. Y PJ BLINDAN ACUERDO SOCIAL.


     Por Ezequiel Rudman/Ámbito.- • EL SENADO VOTARÁ MAÑANA LA REFORMA IMPOSITIVA Y DIPUTADOS LA CONVERTIRÁ EN LEY EL JUEVES. Gremios se sumaron al proyecto del Gobierno. Hoy se espera el apoyo de los Gobernadores en Casa Rosada y de jefes de bloque en Congreso. Megasesión en dúplex. A 15 años del 19 de diciembre de 2001, la Casa Rosada abrochó ayer un acuerdo político-económico y social con la CGT y hoy formalizará una mejora del salario de bolsillo, vía reforma del Impuesto a las Ganancias junto con los gobernadores a las 11 en la Casa Rosada y con los jefes de bloques opositores en el Congreso. La Casa Rosada tendrá su fiesta de fin de año después de los primeros doce meses de gestión de Macri. En 15 días selló una tregua con los movimientos sociales a través de la Ley de Emergencia Social y mañana exhibirá el trofeo de Ganancias para asalariados de clase media en el Congreso. El mínimo no imponible, piso a partir del cual se comienza a tributar, subirá el 23% y deberán pagar asalariados con un sueldo bruto de 37.000 pesos para casados y 28.000 pesos para los solteros.
Se ampliaron además las deducciones, tal cual reclamaban los gremios, desde vacaciones hasta el 40% del alquiler y también horas extra, feriados y días no laborables para evitar que ese plus salarial empuje a trabajadores exentos a una categoría de Ganancias más gravosa que neutralice la mejora de bolsillo. Tanto Jorge Triaca, anfitrión del acuerdo ayer en el Ministerio de Trabajo, como Rogelio Frigerio y Mario Quintana llegaron a la reunión con el tridente de la CGT con el acuerdo ya cerrado. El clima del encuentro fue distendido y abundaron las chicanas políticas contra Sergio Massa. "Disculpen compañeros, pero acá servimos sanguchitos y empanadas. Si quieren sushi, vayan a Tigre", fue la bienvenida que les propinó Triaca a Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña, Héctor Daer, José Luis Lingieri, Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez. Todos estallaron en una carcajada cómplice. Más allá del rol de Triaca, a quienes los sindicalistas le reconocieron los esfuerzos por cumplir la agenda de CGT en el primer año de gestión (mínimo no imponible, asignaciones familiares, paritarias libres y obras sociales), también hubo gentilezas con Rogelio Frigerio, ministro del Interior y principal espada política de Mauricio Macri en el gabinete. "Bueno, ahora que llegó la política me quedo tranquilo que vamos a llegar a un acuerdo", fue el elogio de Schmid. 


Frigerio sonrió y, sin embargo, les propinó un reproche: "Gracias, pero la verdad, no entendí el paro de transportes de hoy. Estamos en pleno diálogo y negociación. Esto lo sacamos adelante entre todos o no lo sacamos. Eso es lo que nos pidió el Presidente". Por primera vez, también, habrá un giro en la estrategia de comunicación del oficialismo. Marcos Peña, jefe de Gabinete y gerente de la imagen del Gobierno, se desplegará a las 17 hasta el Salón Azul del Senado para anunciar el mega-acuerdo por Ganancias junto a Miguel Pichetto, titular de la bancada FpV-PJ. El jefe de Ministros no había exhibido tamaña parafernalia comunicacional, ni este tipo de histrionismo político, cuando el Gobierno logró leyes clave como el pago a los holdouts o la reparación histórica a jubilados. Hace dos semanas, en Diputados, Massa, Axel Kicillof, Victoria Donda y Oscar Romero se peleaban por una silla para salir en la foto del proyecto de ley que impusieron, a fuerza de votos y mayoría en el recinto, para tumbar la iniciativa que había enviado el Poder Ejecutivo Nacional. En el medio, el Gobierno nacional cedió y estiró la suba del MNI del 16% hasta el 23%, además de ampliar las deducciones para alquileres, horas extra, feriados y días no laborables. Ese mesa que había organizado Massa con el kirchnerista Axel Kicillof se evaporó luego del acuerdo Casa Rosada-CGT-Gobernadores. Ahora todos quieren salir en la foto del acuerdo. Incluso el jefe del Frente Renovador, quien el domingo por la noche sirvió sushi en su casa de Tigre para recibir a Frigerio, Luciano Laspina y Mario Quintana. 

El diputado cambió así la mesa de Axel Kicillof y Máximo Kirchner por el gabinete de Macri en pocos días. Ayer en el Ministerio de Trabajo no hubo firma de acta ni de preproyecto de ley. El acuerdo fue oral. Alberto Abad, titular de AFIP, fue el encargado de leer el punteo de modificaciones que blinda los reclamos gremiales. Cuando el acuerdo ya estaba cerrado, volvieron las chicanas sobre Massa. "Si quieren ahora pueden hablar con su jefe y preguntarle qué le parece este acuerdo", apuró Triaca a Daer y Acuña, enrolados en el massismo. Frigerio está a punto de cerrar un hat trick político y llevarse la pelota de Ganancias a su casa. Ayer acordó con la CGT, la viga más sensible y dura para negociar del peronismo, y hoy rubricará el acuerdo con Gobernadores y jefes de bloque. El costo que pagará el Gobierno nacional será, por ahora, interno. Macri debió correr de la negociación a Alfonso Prat Gay, quien no particpó de la ronda de negociaciones y queda en una situación delicada dentro del gabinete. El acuerdo deberá ahora convertirse en ley en el Congreso. El plan es sesionar mañana en la Cámara alta y el jueves en Diputados. Comenzará a regir a partir del 1 de enero de 2017. Muchos legisladores tienen agendados viajes por las fiestas, no sólo a sus provincias sino también al exterior, y ahora hay apuro por liquidar el trámite lo antes posible. Nada como el incentivo vacacional. Anoche, nadie en Cambiemos quería arriesgar el costo fiscal del acuerdo. Pero aseguraban que rondará los 27 mil millones de pesos previstos en el Presupuesto 2017 e incluidos en el Pacto Fiscal rubricado por 23 ministros de Economía de las provincias. Se dejaron afuera del proyecto el impuesto a la minería, votado por el massismo y el kirchnerismo en Diputados, así como los gravámenes a la renta financiera y plazo fijo. En pie queda el impuesto al juego como una de las principales fuentes de financiación.

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