martes, 27 de diciembre de 2016

DUJOVNE DIAGNOSTICÓ QUE EL PROBLEMA ES FISCAL: VIENE UN PLAN GRADUAL PERO CON METAS EXPLÍCITAS PARA ACHICAR EL ROJO.


     Por Claudio Zlotnik/iProfesional.- El nuevo ministro de Hacienda ya mostró sus discrepancias con Prat Gay por la forma en que manejó la economía. Advertía que impulsarla a partir del gasto público podía dejar al Gobierno en la peor situación, con los perjuicios del desequilibrio fiscal y sin capacidad de reactivación Un mes atrás, cuando ni siquiera se imaginaba que terminaría el año como ministro de Hacienda designado, en reemplazo de Alfonso Prat Gay, Nicolás Dujovne afirmaba: "Urge quitar el piloto automático de la política fiscal, poner el instrumental en manual y prepararse para navegar el cambio de clima (internacional)". Así, se refería a las obligaciones y desafíos que imponía el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Pocas semanas después, esa frase adquiere particular relevancia para interpretar lo que viene en materia de política económica. Su designación implica un giro en la estrategia de Mauricio Macri quien, urgido por lograr una rápida reacción de la actividad, ha decidido implementar un cambio en las prioridades.
Concretamente, optó por pasar de un ministro como Alfonso Prat Gay -quien en más de una ocasión mencionó que primero habría que lograr el crecimiento para luego apuntar a una mejora en la situación fiscal- a otro como Dujovne, que privilegiará el ordenamiento de las cuentas públicas. La gestión de este último tendrá como eje prioritario achicar el déficit del Estado, con la intención de dar una clara señal de que en 2017 no habrá lugar para la flexibilidad tal como se observó en 2016. ¿Significa esto que Dujovne asumirá para efectuar un clásico ajuste? Desde el entorno del flamante ministro niegan esa posibilidad, al menos para el corto plazo. En cambio, creen que -más temprano que tarde- planteará un esquema de "previsibilidad fiscal" con metas que deberían cumplirse en los próximos 12 meses. Por lo pronto, su foco estará orientado a reducir el rojo en las cuentas públicas y esa será su máxima preocupación, muy por encima del control de otras variables, como por ejemplo la competitividad cambiaria. Si bien el público asocia su imagen con el rol de comentarista mediático (por su participación en programas televisivos y por sus columnas en medios gráficos), Dujovne cuenta con una sólida trayectoria tanto en el sector público como en el privado. 


 En la función pública, fue jefe de asesores del entonces secretario de Hacienda Pablo Guidotti hacia el final del menemismo, entre 1997 y 1998. Acaso como marca de haber vivido de cerca los problemas del final de la convertibilidad, Dujovne se muestra convencido de que lo mejor que le puede pasar a la economía es que baje el riesgo país, para así reducir el costo de financiamiento y atraer más inversiones. Sólo a partir de ello, se podrá pensar en lograr un crecimiento sostenido. A grandes rasgos, se trata de una fórmula similar a la que prevalecía en aquella época y también entre 1999 y 2001, cuando Dujovne fue el enviado de Economía en el directorio del Banco Central, en tiempos de la Alianza. Es una persona "pragmática y racional", sin aspiraciones políticas que puedan empañar su desempeño. En otras palabras, es un funcionario con características personales bien diferentes a las de Prat Gay, que cultivaba un alto perfil y solía tener choques con sus colegas del Gabinete. 

 Lo que viene 

Dujovne le imprimirá una impronta eminentemente técnica a su gestión. "No tiene preconceptos ideológicos. Prevalecerá en él una mirada despolitizada sobre la marcha de la política económica", anticipa a iProfesional una persona que lo conoce muy de cerca y que se ha mantenido en contacto a lo largo de los últimos años. Esa aparente prescindencia de la política no le impidió al flamante ministro enlazar estrechos vínculos con algunos de los actuales funcionarios. Sus mejores referentes son Rogelio Frigerio y Federico Sturzenegger. De hecho, consultados desde la Casa Rosada, ambos dieron opiniones favorables que resultaron claves para su designación en el Gabinete nacional. El ministro del Interior fue el primero que, dos semanas atrás, sondeó a Dujovne para saber sobre su voluntad de reemplazar a Prat Gay. iProfesional había adelantado que la "mesa chica" del macrismo realizó un "casting" discreto, del que también participó Marcos Peña, uno de los que mantenía una dura interna con el saliente funcionario. También, este medio dio cuenta de que en esa selección del nuevo titular de Hacienda se imponía una persona que ocupó un cargo relevante en uno de los bancos más grandes del país. Macri finalmente tomó la decisión de convocar a Dujovne luego de que sus colaboradores le aseguraran que es un buen armador de equipos. Además, que -a diferencia de Prat Gay- nunca tuvo conflictos de "ego" durante sus pasos por la gestión pública ni por el Banco Galicia, donde trabajó a lo largo de una década (2001 - 2011) como jefe del área de research. En contraposición con lo que reclamaban tanto las cámaras empresariales como los financistas (pedían un ministro de Economía que pudieran tomar como un interlocutor válido y único) Macri optó por diluir esa mítica figura de ministro poderoso. Esto, a menos que luego elija darle mayor visibilidad (y poder) a Mario Quintana, uno de los coordinadores del área económica. En todo caso, este interrogante quedará respondido con el paso de las jornadas. 

 Un país de la región como referencia 

Para entender hacia dónde se encaminará la economía argentina, habrá que prestarle particular atención a lo hecho en otra nación de la región: Colombia. Es que en ese territorio existe un esquema de gestión que muchos funcionarios ven con muy buenos ojos y que quieren adaptar a la situación local. En Colombia, se prioriza una "regla fiscal" que el Gobierno toma de guía y en la que basa sus medidas para todo el año. Por ejemplo, las autoridades fijaron una meta de déficit de la administración central del 3,3% del PIB para el 2017 (seis décimas por debajo del rojo previsto para este año). Dujovne apuntará que esta regla de "previsibilidad fiscal" sea una de las referencias y que el agujero en las cuentas públicas se vaya cerrando progresivamente. Una de las claves de su gestión pasará por el tiempo que se asignará para cumplir con es objetivo. O, dicho de otra manera, por la dosis de gradualismo que le imprimirá a su gestión. Los allegados del futuro ministro hacen referencia a una gran tarea de coordinación entre Hacienda y Finanzas (que venían formando parte del mismo bloque) que ahora comandará Luis "Toto" Caputo. "Se dará a conocer un esquema de trabajo tanto para las metas fiscales como para el financiamiento", revela a iProfesional una fuente de gran llegada a ambos economistas. 

 Pragmatismo a pleno 

Dujovne ya trabaja en la conformación de su equipo de colaboradores y contará con dos amigos suyos como asesores, al menos de manera extraoficial: el mencionado Guidotti y el influyente Miguel Bein. El flamante ministro le otorgará una enorme importancia a la evolución del contexto internacional, una vez que Trump llegue a la Casa Blanca. Dujovne no tendría problemas en tocar la puerta de un organismo internacional de crédito si ve que el contexto externo se complica. En este sentido, ya hizo referencia de que si hubiera "sequía de fondos en los mercados, el Gobierno podría recurrir al FMI". Incluso dio un ejemplo: "Un programa en el que el Fondo desembolsara u$s25.000 millones sería fácilmente obtenible y las condiciones que impondría el organismo serían pasablemente laxas". Además, interpreta que "todos los Gobiernos rechazan la alternativa del Fondo hasta el día en que la usan. Pero si el financiamiento se complica, allí estaremos". De sus palabras se rápidamente se desprende que Dujovne adhiere al pragmatismo puro. Al revés de quienes sostienen (como Prat Gay) que "primero hay que crecer y luego achicar el déficit", él mira primero el índice de riesgo país antes de evaluar el potencial de expansión de la economía. 

 Con los dos ojos en el gasto 

"En la nueva etapa habrá un recorte del gasto público", anticipa una persona que lo conoce muy de cerca y que es muy seguro que trabaje en su equipo. Sin embargo, rápidamente aclara: "Que nadie espere despidos o un ajuste brutal. "Habrá seguramente una revisión de varios programas con la intención de fusionarlos. Hay mucho que hacer en lo que hace a la eficientización del gasto". Dujovne está convencido de que podrán mantenerse algunas líneas en lo que hace a erogaciones del Estado pero en términos nominales, lo que sería equivalente a una fuerte quita en términos reales. Sobre fines de noviembre, lanzó una dura crítica a la estrategia que venía llevando a cabo Prat Gay en el sentido de que habían comenzado a materializarse muchos de los riesgos externos a los que estaba expuesto el país a raíz de su alta dependencia a los mercados internacionales de deuda. "El peligro para el Gobierno es ofrecer una respuesta desordenada que termine de hacer descarrilar las expectativas de los consumidores y de los empresarios", decía. Y añadía: "El riesgo es quedarse a mitad de camino entre ofrecer una economía ordenada que baje la inflación y atraiga inversiones y otra que cure todo con estímulos artificiales al consumo". Como la mayoría de los arqueros ante el lanzamiento del penal, Dujovne prefiere tirarse a uno de los palos antes que quedarse parado en el medio del arco. Para él hay que jugarse al palo de la reducción del rojo fiscal. Claro que el contexto no resulta fácil: después de todo, el calendario electoral de 2017 fue lo que llevó a que el macrismo se mostrara más tolerante con los desequilibrios de las cuentas públicas.

ARCHIVO DEL BLOG

VISITANTES TOTALES

BUSCADOR GOOGLE

WIKIPEDIA

Resultados de la búsqueda